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Rompe protocolo vaticano
Tal como anticipó este diario en su edición del miércoles, la decisión de Bergoglio se traducirá en un doble gesto: por un lado, imprimirá una significativa innovación en el rito y, por otro lado, lo hará en momentos en que la Iglesia se encuentra inmersa en una serie de denuncias por casos de pedofilia.
"Desde lo simbólico, se interpreta también como un reconocimiento de la Iglesia a la problemática social que llevó a esos jóvenes a cometer los delitos", leyó un religioso argentino.
"En su ministerio como arzobispo en Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio usaba celebrar esa misa en una cárcel, en un hospital o en un hospicio para pobres o personas marginadas", subrayó la sala de prensa vaticana. "Con la celebración en Casal del Marmo, el papa Francisco continúa tal uso, que debe ser caracterizado en un contexto de simplicidad", añadió. Las otras celebraciones de la Semana Santa se desarrollarán, en cambio, según el uso habitual.
Benedicto XVI visitó el instituto de menores en una sola oportunidad para celebrar misa, pero nunca antes un papa trasladó fuera del Vaticano alguna de las ceremonias que recuerdan los últimos días de Jesús.
La determinación de Francisco es continuidad del estilo personal y espontáneo que cultivó como arzobispo de Buenos Aires y que genera cierta incomodidad en algunos sectores de la sociedad vaticana.


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