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Rusia aprovecha el vacío propiciado por EE.UU. para afianzar su relación con Cuba
El fin de la normalización diplomática entre La Habana y Washington, sumado la crisis en Venezuela, fomentó que los viejos aliados retomen el contacto intenso. Preocupa a funcionarios de seguridad norteamericanos que se intensifiquen las operaciones militares del Kremlin en la región.
NUEVA TANDA. Los Lada importados por la Unión Soviética son los autos más comunes en La Habana. La empresa anunció que 300 unidades de los nuevos modelos comenzarán a circular pronto.
La empresa anunció que 300 unidades de los nuevos modelos comenzarán a circular pronto. "Ahora, a este período lo podemos llamar de renacimiento", explicó Aleksandr Bogatyr, representante comercial de Rusia en La Habana, quien pronosticó que el comercio bilateral podría crecer a entre u$s350 millones y u$s400 millones este año desde u$s248 millones en 2016.
La ofensiva comercial de Rusia en Cuba ocurre cuando Trump ha frenado los esfuerzos de su predecesor, el demócrata Barack Obama, para normalizar las relaciones con la isla, que ha sufrido un embargo económico y financiero por décadas. En junio, el republicano ordenó nuevamente restringir los viajes y el comercio con la isla, lo que decepcionó a empresas norteamericanas que tenían esperanzas de poder avanzar en el comercio bilateral.
"Rusia lo ve como un momento para promover su propia relación con Cuba", sostuvo Jason Marczak, director de Adrienne Arsht Latin America Center.
Durante la Guerra Fría, Moscú apoyó al Gobierno revolucionario de Fidel Castro. Le proporcionó miles de millones de dólares en cereales baratos, maquinaria y otros bienes. Los subsidios desaparecieron con el colapso de la Unión Soviética en 1991 y el comercio se hundió.
Bajo el presidente ruso, Vladímir Putin, que anhela que su país vuelva a ser una superpotencia, Moscú está buscando revivir sus relaciones con América Latina.
El momento clave para el comercio con Cuba fue cuando Rusia perdonó el 90% de la deuda de la era soviética de 35.000 millones de dólares en 2014 y comenzó a proporcionar financiamiento para la exportación de las empresas rusas a la isla. La ayuda benefició a Cuba, donde Raúl Castro debe jubilarse como presidente el próximo año, marcando la salida de una generación que encabezó la Revolución cubana de 1959.
Moscú puede estar a medio mundo de distancia de Cuba, pero sus lazos históricos con la mayor isla del Caribe dejaron huellas en todos lados. Parte de una generación de cubanos aprendió el ruso y estudió en la Unión Soviética. En un feria en La Habana, los cubanos cantaron espontáneamente el himno de Rusia en el pabellón de Moscú. Los autos Moskvich y Lada, las motos Ural y los camiones Kamaz circulan por las calles cubanas. La mayoría de los equipos agrícolas que se emplean llegaron de la Unión Soviética.
Algunos proyectos entre Cuba y Rusia aún se están discutiendo. El monopolio estatal Russian Railways (RZD) está negociando la modernización de más de 1.000 kilómetros de vías férreas y tiene un proyecto para instalar una línea de alta velocidad entre La Habana y el balneario de Varadero, el que sería el mayor plan de infraestructura de Cuba en décadas. "Se espera que el negocio tenga un valor de u$s2.260 millones y se firmará antes de fin de año", adelantó Oleg Nikolaev, vicepresidente ejecutivo de RZD Internacional.
No obstante, las previsiones optimistas pueden ser exageradas. Venezuela y China anunciaron también inversiones en Cuba que no tuvieron éxito debido a las dificultades para hacer negocios en la isla. De echo, algunas compañías rusas están ya inquietas por la crisis de liquidez de Cuba. Ces Co. Ltd., el importador de piezas, reveló que el país estaba atrasado con pagos de hasta u$s9 millones. Y no está claro cuánto tiempo Rusia continuará financiando las exportaciones con su propia economía en dificultades por los bajos precios del petróleo y las sanciones de países occidentales.
Por otra parte, expertos militares de EE.UU. están preocupados de que Rusia pueda aprovechar una mayor influencia económica para intensificar sus actividades militares y de espionaje. "Si Rusia está dispuesta a compensar el suministro de petróleo de Venezuela, quizás Cuba no tenga otra alternativa que permitirle restablecer otras operaciones", indicó el general David L. McGinnis.
Paul Hare, un exembajador británico en Cuba, considera que el interés de Rusia en la isla es geoestratégico. "Es difícil ver un interés comercial, ya que Cuba no puede pagar", dijo Hare, profesor en la escuela Pardee de Estudios Globales de la Universidad de Boston. "Los rusos harán todo para apuntalar a Cuba a fin de ser una molestia para EE.UU,", señaló.
| Agencia Reuters |


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