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Rusia protege a Al Asad en la ONU ante la creciente indignación internacional
Dijo que el hecho se produjo cuando la Fuerza Aérea siria atacó un depósito rebelde y criticó la insistencia europea en condenar a Damasco.
Discusiones. La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, muestra fotos de víctimas del ataque químico del martes en Siria, en el marco de una reunión convocada de urgencia que expuso diferencias entre las potencias.
El presidente de Francia, François Hollande, exigió que se tomen "sanciones que estén a la altura del crimen de guerra" que atribuyó al régimen. En tanto, el canciller británico, Boris Johnson, señaló que "todas las pruebas que vi sugieren que fue el régimen de Al Asad usando armas ilegales contra su propio pueblo".
Las sospechas recaen sobre las Fuerzas Armadas sirias debido a que la propagación del gas neurotóxico coincidió con un bombardeo en la zona contra posición es rebeldes.
El Ejército ruso salió a justificar a su aliado sirio al aludir a "informaciones enteramente confiables y objetivas", según las cuales la aviación siria había bombardeado un "depósito" de rebeldes que contenía "sustancias tóxicas". Así, según la versión, al explotar el almacén estas se habrían diseminado en la zona.
La composición exacta de las sustancias no fue especificada, pero la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) habló de "un agente neurotóxico como el gas sarín"
Las víctimas empezaron a sufrir convulsiones cuando se encontraban en sus casas o en la calle en el momento del bombardeo, ocurrido el martes hacia las 7.00 hora local en Jan Shijún, pequeña localidad de la provincia rebelde de Idleb, en el noroeste del país.
Este anuncio confirma lo constatado por los médicos en el terreno, que aseguraron que los síntomas de los pacientes son similares a los producidos por un ataque químico: pupilas dilatadas, convulsiones y espuma saliendo de la boca.
El OSDH dijo que este es el segundo "ataque químico" más mortífero desde el inicio del conflicto sirio, después de que una ofensiva con gas sarin dejó 1.400 muertos a las afueras de Damasco.
Lo ocurrido termina de complicar la frágil tregua en vigor desde el 30 de diciembre último, que ya había sido violada cotidianamente por los bombardeos del régimen en varios bastiones rebeldes y por combates entre los propios insurgentes.
El martes, la exfilial de Al Qaeda y grupos rebeldes que controlan la zona prometieron vengar a las víctimas del ataque.
| Agencias AFP, EFE y DPA |


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