27 de noviembre 2015 - 00:00

Rusia tomó represalias económicas y detuvo a 50 empresarios turcos

El presidente francés, François Hollande, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, acordaron ayer en Moscú coordinar los ataques contra el Estado Islámico en Siria.
El presidente francés, François Hollande, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, acordaron ayer en Moscú coordinar los ataques contra el Estado Islámico en Siria.
 Moscú - Dos días después del derribo de un avión militar ruso por F-16 turcos en la frontera siria, Rusia anunció ayer que prepara medidas económicas contra Ankara al tiempo que detuvo a un grupo de 50 empresarios turcos, acusados de mentir sobre el motivo de su ingreso en el país.

El presidente ruso, Vladímir Putin, fustigó a su par turco, Recep Tayyip Erdogan: "Tenemos la impresión de que los dirigentes turcos conducen a sabiendas las relaciones ruso-turcas hacia un callejón sin salida", dijo.

De su lado, el mandatario turco, tras aparentemente buscar apaciguar las tensiones luego del incidente, alzó ayer la voz rechazando pedir las excusas demandadas por Moscú. "Son quienes violaron nuestro espacio aéreo los que tienen que excusarse", declaró, llamando a los rusos "calumniadores" y deplorando que Putin no haya respondido a sus llamadas telefónicas.

El cruce de reproches no acabó ahí. Putin criticó a quienes "cubren el tráfico de petróleo, de seres humanos, de droga y de armas" que favorece al Estado Islámico.

Erdogan negó esas acusaciones y aseguró que es "claro" el compromiso de Turquía de luchar contra el yihadismo.

En medio de esta tensa retórica, el primer ministro ruso, Dimitri Medvédev, pidió ayer a su Gobierno que elabore medidas de represalia económica contra Ankara, después del "acto de agresión".

Esas medidas afectarán el comercio, las inversiones, el empleo de mano de obra, el turismo, el transporte aéreo o el ámbito cultural, precisó durante un consejo de ministros emitido en televisión. Están en juego miles de millones de dólares.

Como primera medida, Moscú urgió a sus ciudadanos que se encuentran en Turquía a regresar a su país, después de que el ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, desaconsejara viajar a este país, destino turístico preferido por sus conciudadanos (uno 3 millones por año).

El cruce bilateral también podría poner en riesgo la construcción (en curso) de la primera central nuclear turca en Akkuyu (sur) y enterrar el proyecto del gasoducto TurkStream, de por sí ya complicado, que sería la puerta de entrada del gas ruso hacia el sur de Europa. Rusia además reforzará sus controles sobre los productos agrícolas y alimentarios turcos, aduciendo violaciones de las normas sanitarias.

Ayer, en tanto, un grupo de unos 50 empresarios turcos fue detenido en Krasnodar, sur de Rusia, acusados de haber mentido en el motivo de su ingreso al país, informó CNN Turk. La justicia rusa los condenó a 10 días de arresto y una multa de 60 euros. En base a las acusaciones, los turcos dijeron estar en el país por turismo y no para participar en una feria agrícola como habrían hecho.

Mientras se multiplican las manifestaciones de cólera en Rusia: lanzamiento de piedras contra la embajada turca en Moscú, proyecto de ley para penalizar la negación del genocidio armenio y, según la prensa turca, visitantes turcos rechazados en el aeropuerto de la capital rusa.

Agencias AFP y ANSA

Dejá tu comentario