25 de junio 2010 - 00:00

Sabina Puértolas: “Con Carreras aprendí a actuar sin miedos”

Sabina Puértolas: «El director musical Guillermo Brizzio me deja crear la atmósfera que yo quiero y llegamos a un entendimiento en los tiempos que yo necesitaba. También ayuda que el Teatro Argentino tiene una acústica maravillosa en el escenario».
Sabina Puértolas: «El director musical Guillermo Brizzio me deja crear la atmósfera que yo quiero y llegamos a un entendimiento en los tiempos que yo necesitaba. También ayuda que el Teatro Argentino tiene una acústica maravillosa en el escenario».
Este domingo a las 18.30 proseguirá la temporada del Teatro Argentino de La Plata con una nueva producción de una de las óperas más populares del repertorio: «Rigoletto», con música de Giuseppe Verdi y libreto de Francesco Maria Piave. La producción, cuyos responsables son Pablo Maritano en la puesta en escena y Guillermo Brizzio en la dirección musical, trae por primera vez a nuestro país a una destacada soprano española para el protagónico femenino. Sabina Puértolas dialoga con este diario mientras se prepara para encarnar de nuevo este rol que ha cantado más de 25 veces sólo en España y varias en otros países de Europa, incluyendo una con la Scala de Milán en Belgrado.

La cantante criada en Navarra se muestra feliz de esta visita: «Me siento muy a gusto, porque nadie grita, desde la secretaria hasta los técnicos todos están muy tranquilos, y yo de verdad encantada, porque en otros teatros cuando algo no funciona empiezan a gritarse unos a otros. No es que los españoles no seamos educados, pero vosotros sois súper educados».

Periodista: ¿Cómo es su abordaje de los roles y en especial del de Gilda?

Sabina Puértolas:
Siempre algo tienes dentro, pero intento que al comienzo el personaje no esté muy dentro de mí, por si el director de escena o el musical me piden hacer otra cosa: es mejor trabajar sobre cero que sobre una cosa muy marcada. En esta producción ella es una chica joven, nada tonta, nada aniñada. Su vida no es fácil, tiene a un padre con una doble vida, lo cual es un grave problema, porque una cosa es el Rigoletto bufón y otra el Rigoletto padre, y ella ve esta doble cara suya. Ella no es inocente, porque en el momento de dar su vida por otra persona sabe por qué lo hace. Creo que no ha tenido las vivencias para poder decidir, pero con las cartas con las que le ha tocado jugar decide morir.

P: ¿Qué características tiene lo musical en esta versión?

S.P.:
Es totalmente tradicional: hago la cadencia como se hace habitualmente al final del aria, y los agudos en el dúo con el Duca y Rigoletto. El trabajo con Brizzio es maravilloso, me deja espacio para crear la atmósfera que yo quiero en el aria, y hemos llegado a un entendimiento en los tiempos que yo necesitaba para llevar la ópera a término. Aquí llego como una rosa al final, no me canso. También ayuda que el teatro tiene una acústica maravillosa en el escenario.

P: Algunos dicen que hay una forma española de cantar. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

S.P.:
No, no creo. Sí hay una forma alemana e inglesa de cantar, pero quizás eso les viene del carácter o a lo mejor del idioma. Es posible que un español tenga tendencia a abrir más las vocales y un inglés las cierre, pero la forma de cantar, no creo. De todas maneras hay italianos que se formaron en Alemania, españoles que se formaron en Inglaterra o argentinos que se formaron en Italia, está todo muy mezclado.

P: ¿Qué roles le gustaría encarar en el futuro?

S.P.:
No sabría decirlo. Este año y el anterior he debutado roles que no tenía previsto hacer, y me ha gustado hacerlos: Sonnambula, Traviata, Fille du Régiment, Pescadores de perlas, y ahora Incoronazione di Poppea y Susanna [«Bodas de Fígaro»], así que tengo tanto debutado y otros por estudiar que de sólo pensarlo...

P: Aún con tanta formación y trayectoria, ¿sigue tomando clases?

S.P.:
Sí, con tanto trabajo es bueno que otra persona escuche de afuera y diga si hay algo que no va, porque vas cantando y tal vez un agudo se te va para atrás, y vas al maestro que te dice si la voz no está del todo adelante.

P.: Sin dudas un maestro para usted es también su compatriota el tenor José Carreras, con el que da conciertos desde hace cuatro años. ¿Qué se aprende cantando con él?

S.P.:
Es humilde, súper natural, que es así como debe ser, porque si encaras tu trabajo con miedos, con tics, la cosa es muy dura. Yo intento disfrutar de mi trabajo, porque si no, ¿qué hago aquí? Tengo un marido lejos, y un hijo de 5 años, así que tengo que pasarlo muy bien en el escenario para estar sacrificando tanto mi vida y la de los míos.

Entrevista de Margarita Pollini