Con la que acaba de terminar sumamos ocho semanas consecutivas de suba para el Dow. ¿Cuántas son muchas semanas seguidas en suba? Con lo relativo que hay en el uso de muchas, la historia dice que unas 14 semanas consecutivas de suba es algo estadísticamente inusual (la última seguidilla terminó el 23 de abril de 2010). Para aclarar un poco más donde estamos parados: siete semanas consecutivas de suba, como sumó el S&P500, es algo que se ha dado 32 veces desde que se calcula el índice (1929) y que no veíamos desde 2007. Decimos sumó porque mientras el promedio industrial avanzó el 0,72% en las últimas cinco ruedas para cerrar en 11.871,84 puntos, el índice de los 500 papeles más populares experimentó el mayor retroceso desde el 26 de noviembre al perder el 0,76% (peor le fue al NASDAQ, que desanduvo el 2,39%, la mayor baja desde el 13 de agosto último, y el Russell 2000 se desplomó más del 4%). Esta diferencia obedece sobre todo a los desilusionantes balances que estuvieron arribando desde el sector bancario, con el Bank Of America como mejor ejemplo, al perder en estos días casi el 7% (entre los papeles tecnológicos, la cosa no fue tan evidente, pero igual se registraron bajas notables (AMD cayó el 8%; Apple, el 6%, etc.), los que se contrapusieron con los buenos números de General Electric e IBM (treparon el 5% y el 4%), los dos principales responsables de la mejora del Dow. Si algo podemos sacar de todo esto, es que el mercado se comportó racionalmente, intentado corregir algún exceso (si es que existen los excesos del mercado bursátil). Esto último tal vez sea más visible mirando lo sucedido con los commodities, donde mientras el universo de las materias primas subió en promedio el 0,15%, el precio del petróleo se redujo un 3,74%, a u$s 89,11 por barril.
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