San Francisco: la perla de la costa oeste

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San Francisco de California, la gran urbe del oeste de EE.UU. que algunos apodan Frisco, es una ciudad que se vuelve absolutamente inolvidable para los turistas que la visitan. Antes de llegar todos la conocen, porque vieron en estampillas, fotos de revistas, decenas de películas y series de televisión el dorado puente Golden Gate, la isla de Alcatraz, el barrio Chinatown, el Financial District, el barrio gay conocido como Castro, el Haigh-Ashbury que fue la cuna del hippismo, el barrio donde se reúnen los latinos que están dispersos por todas partes para que uno hable allí español sin problemas, los barrios de high class que mantienen desde siempre un estilo afinadamente europeo, los clásicos tranvías y mucho más.

De los muchos destinos atractivos que ofrece Estados Unidos al turismo, tres son los preferidos por la mayoría de los viajeros argentinos: Nueva York y Miami en la costa este; y San Francisco, en California.

Tres lugares en los cuales una buena parte de la economía está basada en el turismo. Si Nueva York es la ciudad top del orbe y Miami el Estados Unidos latino, San Francisco es -como Buenos Aires- una ciudad sincrética, un conglomerado donde se mezclan las culturas, donde se puede pasar de Chinatown a Little Italy, del Barrio Latino al Castro, el emblemático distrito gay, y todos esos otros lugares donde lo típicamente estadounidense se fusiona con un pasado de clara raigambre europea.

A cada instante, esta ciudad pone de manifiesto su disposición liberal, democrática, no discriminativa, de sociedad abierta que cultiva la tolerancia, y, a la vez, de una fuerte conciencia comunitaria, algo que no deja de seducir a los visitantes. Es que "la ciudad de la bahía", la más bella de la costa oeste, la que tiene uno de los puentes más famosos del mundo (el Golden Gate), resulta por todas esas razones y muchísimas más absolutamente cautivante.

La gente que la visita recuerda las magníficas vistas que ofrecen las 43 colinas que coronan la ciudad y desde donde se puede contemplar esa costa que alberga la famosa isla de Alcatraz, donde estuvo encerrado Al Capone, y que sirvió de referencia en numerosas películas, como "Las calles de San Francisco".

LA MEJOR FOTOGRAFÍA

Para llevarse una panorámica de la ciudad hay dos modos clásicos. Uno es subir a las colinas Twin Peaks (con diversos transportes públicos). La otra es el mirador de la Coit Tower, una torre de 64 metros, de estilo Art Déco, que está en la pequeña colina Telegraph Hill, del distrito North Beach. Subir cuesta 5 dólares y arriba hay una sala a cielo abierto desde donde, casi como en Twin Peaks, se pueden observar los edificios del Downtown, la bahía, la isla de Alcatraz y el Golden Gate, famoso puente colgante que antes o después tiene que visitarse.

LOS TRANVÍAS

Se los ha visto en montones de películas. En la actualidad son una atracción turística que une el centro con la zona costera de La Marina. La gran experiencia es cuando toman calles empinadas, como la Lombard en la Colina de Nob Hill, que era el antiguo barrio de los magnates. Viajar en tranvía sale 5 dólares, pero muchos viajan en los estribos, colados.

DIVERSIÓN

El antiguo puerto pesquero Fishermans Wharf, en el barrio de La Marina, entre Jefferson y el Embarcadero, se ha convertido en lugar de bares, restoranes, clubes nocturnos, locales de entretenimientos y puestos callejeros donde venden cangrejos recién cocidos. Desde allí parten cruceros que llevan a recorrer la bahía, con cena y fondo musical de jazz en vivo, a visitar la célebre prisión de Alcatraz o a conocer la isla de Sausalito.

LOS BARRIOS

Por lo común, el turista reside en el Downtown, en el centro de la ciudad, delimitado por la calle Market hacia el sur. El distrito comercial y hotelero está alrededor de Union Square. Y dado que San Francisco es una ciudad muy caminable, sin salir de ese barrio uno se encuentra con shopping, museos, librerías y disquerías, restoranes y bares donde tocan jazz o el famoso "sonido de San Francisco" en vivo día y noche.

Yendo por la calle Market hacia el norte hasta la avenida Broadway, luego de cruzar la Puerta del Dragón, usted encuentra el famoso Chinatown (Barrio Chino), que reúne a la población china más grande fuera de Asia. En Portsmouth Square hay una estatua que homenajea a un célebre visitante del pasado: Robert Louis Stevenson.

Cerca de allí, cruce entre la calle Broadway y la avenida Columbus, comienza otro de los barrios famosos, el Little Italy (la Pequeña Italia), que en algún momento puede hacer pensar por su colorido que se está en La Boca.

Subiendo por la calle Market, en dirección a la colina donde está el mirador de Twin Peaks, se pasa por El Barrio, donde se oye hablar permanentemente en español, porque es donde se ha establecido gran parte de la siempre creciente comunidad latina (esto hace que como en Nueva York o en Miami no cuesta nada encontrar a alguien que hable en español). Al seguir andando, se llega al denominado Valle de Eureka, donde se encuentra el barrio Castro, centro de la comunidad homosexual, que tiene grandes avenidas y casas bajas de estilo europeo.

Por su parte, yendo al barrio Haight-Ashbury, en el sector de Alamo Park, están las famosas casas victorianas Painted Ladies, que parecen trasladadas de un barrio histórico high class de una ciudad británica. Ese barrio se convirtió en centro de peregrinación de hippies de todo el planeta.

A partir de los años 80, los hippies fueron progresivamente sustituidos por los yuppies, nuevos empresarios de vanguardia, diseñadores de páginas web y expertos en tecnologías de información, que se instalaron en el barrio de La Marina y Fort Mason, al oeste de Aquatic Park, hasta las zonas residenciales de South Beach. Ese tipo de gente es la que fue poblando, en la zona sur de la ciudad -en el lugar que antes se llamaba Valle de Santa Clara-, el famoso Silicon Valley. Hoy ese emporio de empresas basadas en materia gris se ha convertido en un congregado de pequeñas ciudades.

¿CUÁNTO CUESTA?

Paquete de 10 días: incluye pasaje ida y vuelta y alojamiento con desayuno en hotel 4 estrellas.

Costo por persona: $ 52.000.

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