5 de abril 2016 - 00:00

Santa Fe, ante dilema de definir posición

Miguel Lifschitz
Miguel Lifschitz
 El gobernador Miguel Lifs-chitz fue al Ministerio de Energía a buscar un salvavidas para los condenados por el tarifazo eléctrico, a los que el aumento les pega de plano: 1.000% en el precio del kw y entre el 300 y el 400% en la factura. Si se acepta el prorrateo, se aplicará quirúrgicamente caso por caso.

El ministro Juan José Aranguren contestará esta semana, pero aún cuando la respuesta sea positiva, no será la salvación: si la economía no se reactiva en algún momento tampoco el año que viene podrán pagar el consumo y menos aún la deuda por el prorrateo.

Lifschitz y sus funcionarios pidieron que les tiren una soga. Aranguren los despachó con primicias como el 200% de suba en gas, que rige desde el viernes y es 300%. Esta vez se evitó el grosero error de aplicar el tarifazo en el período de consumo pico, lo que provoca que por más que el cliente ahorre no pueda zafar del castigo tarifario.

El ministro advirtió que planea otro suba en electricidad a mediados de año. Si se cumpliese, el Gobierno provincial tendrá que decidir. O sigue las políticas de Cambiemos o absorbe el aumento con recursos propios. Se sabe, es injusto que Nación pretenda limpiar sus cuentas trasladando los costos a las provincias, pero un Gobierno progresista y de centroizquierda deberá tomar otro camino (como lo pidió un sector interno del PS y el Frente Social y Popular).

La Casa Gris no tiene margen para trasladar a tarifa los tarifazos de Nación. Y Mónica Fein (intendenta de Rosario) deberá aguzar el ingenio para un adecuado equilibrio entre los números de la Municipalidad y el bolsillo de los rosarinos. ¿Cuál sería la diferencia si más allá del discurso el resultado es igual?

Son cuestiones económicas con connotaciones políticas. El PRO aplica una amarga medicina de dudoso resultado a los mismos sectores que lo votaron. Las protestas por las subas de luz en Venado Tuerto, donde Macri arrasó en las urnas, son un síntoma de ese tímido escenario.

Es aquí donde el Frente Progresista disputa con Cambiemos la representación de los intereses de sectores medios y medios bajos castigados por el ajuste.

En ese sentido, el gobernador produjo en los últimos días una foto que dio que hablar. Reunió su gabinete para "intercambiar propuestas y análisis sobre la situación económica" con Mercedes Marcó del Pont. Al salir, el ministro de Economía Gonzalo Saglione dijo que la ex titular del Banco Central ayuda en la búsqueda "de alternativas para atenuar el impacto de las medidas nacionales sobre la actividad productiva, el empleo y las familias, frente a los gastos por delante".

En términos simbólicos, la foto con la heterodoxa Marcó del Pont ubica a la Casa Gris en la vereda de enfrente de Prat Gay, Sturzenegger o Melconian. Cabe aclarar que el gobernador también habla con economistas de otras escuelas y hasta hace lugar a técnicos procedentes de la Fundación Libertad.

De todos modos, lo que vale son las acciones de gobierno. Una señal auspiciosa fue el contrapunto que el ministro Luis Contigiani estableció con Nación por el sector lechero, la quita indiscriminada de retenciones y la reapertura de importaciones sin red.

Un segundo aspecto de la foto con Marcó del Pont entraña un mensaje para quienes perdieron referencia al irse el kirchnerismo del poder. La construcción de esa foto abona ciertas condiciones actuales similares a la primera mitad de los 90, cuando Carlos Menem se volcó a la derecha y facilitó el aglutinamiento transversal de fuerzas y sectores sociales que electoralmente se tradujo como Frepaso. Además del socialismo, que tiene poder, recursos y gobiernos, hay otras expresiones que empiezan a observar ese escenario. Experiencias originales y genuinas como Giros, en Rosario, imantan sobre los que quedaron a desamparo.

Diario El Ciudadano

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