31 de marzo 2016 - 00:00

Sanz nunca dejó de ser clave

Ernesto Sanz
Ernesto Sanz
Mauricio Macri confirmó (una vez más) ayer que el radical Ernesto Sanz sigue siendo su hombre multipropósito para manejar conflictos entre el Gobierno y Cambiemos, inclusive más allá de ese combo.

No es un rol de mero componedor clásico el que ejerce ahora el mendocino, que renunció a ser ministro de Justicia alegando problemas personales y poniendo en escena un retiro de la política, cuando en realidad tomó más vuelo en la mesa real de decisiones que el que mantenía como jefe de la UCR.

Todo lo contrario. Macri lo convocó a Olivos para que terciara en un problema serio: la presión de Carrió frente a algunos conflictos dentro del Gobierno que se exteriorizaba en misiles de la chaqueña hacia dos hombres clave en la vida política del Presidente: Daniel Angelici y Nicolás Caputo. El primero, dicho en lenguaje llano, fue el que en público ligó la artillería más pesada de Carrió hasta ahora, aunque de Caputo y la obra pública la doctora se encargue frecuentemente.

Carrió llegó a Olivos ayer para recibir la contención de Macri y Sanz, pero primero ambos tuvieron que escuchar algunas de sus quejas, que no se limitaron sólo a la tirria que les tiene a los amigos del Presidente. La chaqueña expuso allí su visión sobre la falta de coordinación de políticas dentro del Gobierno. "No puede ser que vayamos a subir otras tarifas justo este mes cuando se cobran los primeros sueldos donde se va a notar el cambio en el mínimo no imponible en Ganancias".

"¿No podían esperar un mes? ¿Lo hacen a propósito?" preguntaba al aire Carrió.

Quejas como ésa sobre la política económica son frecuentes no sólo en la Coalición Cívica sino también en el radicalismo.

Sanz en estos casos no puede responder por su partido, sino ejercer un rol de contenedor casi externo. El radicalismo tiene pocos o nulos contactos a nivel de decisiones partidarias con el hombre de San Rafael desde que hizo público ese retiro de la escena política que parece no ser tal. "Está más cerca de Cambiemos que del radicalismo", es la definición que se escucha en el partido. Esas afirmaciones tienen algún contenido venenoso que viene de los problemas de la interna y la reacción de la conducción de José Corral, que recibe quejas últimamente por la falta de movilidad en la UCR.

Sanz es la contracara de eso aunque sea en las sombra. No se lo ve últimamente entre radicales, aunque sí negociando votaciones en nombre del Presidente en despachos como el de Miguel Pichetto, otro garante de la gobernabilidad. En esos ámbitos Sanz ejerce también tareas complicadas para contener algunas crisis aún más delicadas. En ese rol entró ayer en Olivos y salió de allí con las aguas calmadas en Cambiemos.

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