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Sapag amenaza con romper diálogo si Nación no mejora precio del gas
Jorge Sapag
El neuquino hizo público este giro después de haber analizado la complicada situación económico-social por la que atraviesa su provincia con el gremialista petrolero, Guillermo Pereyra, otro aliado del matrimonio presidencial, y de la advertencia sobre la gravedad del cuadro económico financiero de la provincia que alertaron las dos centrales empresarias: ACIPAN y UEN. En ese contexto de negociación permanente, Sapag se reunirá esta semana con los diputados nacionales Jorge Brillo, Alicia Comelli y Hugo Acuña -de trayectoria sobischista- para votar la ley de radiodifusión. Brillo mantuvo el misterio al sostener que «se votará lo mejor que convenga al país».
Pereyra, quien viene realizando asambleas en los yacimientos más importantes ubicados en las ciudades de Rincón de los Sauces, Plaza Huincul, Cutral Có y Chos Malal para contener la avalancha de reclamos por parte de los afiliados a su gremio, alertó a Sapag sobre la posibilidad de llegar a una medida extrema -posible corte de los gasoductos para fin de mes- ante la continuidad de la paralización de la actividad de exploración que mantiene en sus domicilios a miles de trabajadores de su sindicato, quienes no han sido despedidos hasta el momento por la vigencia de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.
Sin respuesta
Pero ni Carlos Tomada ni Julio De Vido han respondido a la demanda de los neuquinos, quienes creyeron haber superado este estancamiento hace un mes. Por el contrario, la Nación viene demorando las partidas del PAF (Plan de Asistencia Financiera) y no define el aumento del gas en boca de pozo, como tampoco disminuye el alto porcentaje aplicado a las retenciones del crudo que baja el precio hasta menos de u$s 40 el barril cuando su precio internacional es unos u$s 70. En ese contexto, más de la mitad de los petroleros están parados en sus domicilios cobrando apenas el básico, con una reducción del 60 por ciento de sus ingresos de bolsillo.
Esta inactividad y el incumplimiento del envío de los fondos nacionales, que ha hecho crecer a $ 300 millones la deuda que mantiene la provincia con los proveedores y contratistas, han conformado un cuadro de situación económico-social altamente conflictivo. Los empresarios locales se manifestaron sumamente preocupados por esta crisis que ha sumergido en el quebranto a cientos de pequeñas y medianas empresas, incluso monotributistas, que amenazan con dejar la plaza neuquina. Precisamente, uno de los motivos de este posible éxodo fue el corte de rutas y tomas ilegales que padece la provincia en los últimos años.
Sapag espera que CFK cumpla no sólo en mejorar el precio del gas y crudo, sino en concretar el envío de un subsidio de $ 600 millones para remontar la crisis petrolera. Hasta ahora se han anunciado mejores precios para el gas de arenas compactas, pero para poder extraerlo deben realizarse inversiones multimillonarias que las empresas no están dispuestas a aportar si no se mejora su rentabilidad. Para Sapag, los mejores precios para el gas de arenas compactas sólo es futuro, y él necesita atender ahora a este complicado frente de tormenta que lo obliga a negociar con su ex adversario Sobisch: la suspensión de las internas partidarias que permite la continuidad de dirigentes que responden al ex gobernador en el manejo de la conducción partidaria y la apertura de cargos medios en el gabinete a hombres de dilatada trayectoria en este sector.
En ese contexto de crisis, la ministra de Economía, Esther Felipa Ruiz, uno de los funcionarios de mayor confianza del gobernador, fue a la Legislatura para explicar los números de la provincia y el estado de situación de las cuentas del Estado provincial. El cuadro pintado por Ruiz no podría ser más comprometedor: la recaudación por Ingresos Brutos cayó un 14 por ciento, y Sellos un 20%, mientras que la coparticipación federal se redujo un 8 por ciento.


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