21 de octubre 2010 - 00:00

Sarkozy desbloqueó los depósitos de combustible y apura voto a su reforma

Nicolas Sarkozy opta por la mano dura para evitar que las protestas sociales desquicien su Gobierno y la economía de Francia, según la aguda visión de Ippóliti (arriba). Un tercio de las estaciones de servicio del país estaba ayer cerrado (abajo).
Nicolas Sarkozy opta por la mano dura para evitar que las protestas sociales desquicien su Gobierno y la economía de Francia, según la aguda visión de Ippóliti (arriba). Un tercio de las estaciones de servicio del país estaba ayer cerrado (abajo).
París - En un intento de reducir los temores a un desabastecimiento generalizado, el Gobierno francés forzó ayer la reapertura de depósitos de combustible bloqueados por huelguistas, al tiempo que amenazó con reprimir con la Policía cualquier nueva protesta violenta contra su plan de reforma jubilatoria, que se votará hoy en el Senado.

«Mi deber es garantizar el orden republicano al servicio de todos los franceses», declaró el presidente Nicolas Sarkozy ante el Consejo de Ministros para explicar su decisión de utilizar la fuerza pública para evitar el desabastecimiento de combustible.

Policías franceses reabrieron una decena de depósitos de combustible en el oeste y norte del país bloqueados por trabajadores petroleros que están en huelga desde hace once días, anunció el Ministerio del Interior.

Ante la llegada de la Policía, los trabajadores abandonaron los depósitos, pero se dirigieron a las rutas para bloquear o demorar el paso de los camiones conduciendo a baja velocidad durante varias horas.

«Nada de enfrentamientos, la lucha continúa. Seremos más útiles afuera que en prisión», aseguro Christophe Hiou, responsable de la CGT en la refinería de Donges (este).

Por la mañana, jóvenes enmascarados volvieron a romper vidrieras de negocios, quemar autos y a tirar piedras a la Policía en Lyon, a donde se trasladó por la tarde el ministro del Interior, Brice Hortefeux, tras el tercer día de violencia en una de las ciudades más importantes del país.

Asimismo, desde el lunes se suceden en el suburbio parisino de Nanterre violentos disturbios cerca de un colegio, cuyos estudiantes adhieren a las protestas contra los planes del Gobierno de elevar la edad mínima de jubilación de 60 a 62 años, y de 65 a 67 para optar por el pago completo.

Las manifestaciones se tornaron violentas esta semana luego de meses de marchas y protestas relativamente pacíficas contra la reforma previsional de Sarkozy, que el Senado someterá a votación final hoy mismo, si la oposición socialista no logra imponer nuevas medidas dilatorias.

Los sindicatos, en tanto, aspiran todavía a que el Gobierno dé marcha atrás y abra una negociación, por considerar que la ley amenaza conquistas sociales fundamentales de los trabajadores, pone en riesgo el Estado benefactor y aumenta la brecha entre las generaciones de franceses. Asimismo, desafían a Sarkozy a que engrose las deficitarias cajas jubilatorias a partir de la eliminación del «escudo fiscal», que establece un tope del 50% en el impuesto a las ganancias de las más altas rentas.

Un tercio de las 12.522 estaciones de servicio del país ya no tienen combustible, que además escasea en todas las restantes, ante las cuales podían verse ayer interminables filas de autos.

Mientras, ayer volvieron a registrarse cancelaciones y retrasos en el tráfico aéreo y ferroviario.

Manifestantes comenzaron a bloquear el acceso a aeropuertos en París, Toulouse, Niza, Nantes y Clermont-Ferrand, anunciaron voceros sindicales.

Por otro lado, los trabajadores de los dos principales puertos petroleros de Francia, Fos-sur-Mer y Lavéra (cerca de Marsella), bloquearon a 51 barcos de crudo en su 24° día de protesta contra la reforma de pensiones y las condiciones de trabajo en el puerto. De esta forma, una centena de barcos permanecen en la costa del mediterráneo francés cargados de petróleo, en momentos donde las 12 refinerías del país se encuentran bloqueadas y en huelga.

Camioneros entorpecieron el tráfico con sus vehículos estacionados en muchas autopistas y rutas. Numerosas escuelas y universidades permanecieron cerradas o bloqueadas por los estudiantes.

Una encuesta que publicó ayer el diario «Les Echos» revela que el 59% de los franceses quiere que los sindicatos mantengan las protestas y huelgas incluso después de que la reforma se convierta en ley. En tanto, otro sondeo, difundido por «Libération», señala que el 79% de los consultados es partidario de un diálogo entre el Gobierno y los sindicatos.

«La reforma actual no es de derecha ni de izquierda, es la reforma del sentido común», aseguró ayer ante los senadores el primer ministro François Fillon, quien podría ser el principal damnificado de la renovación ministerial que Sarkozy anunciaría en diez días y con la cual el Gobierno pretende calmar los ánimos.

Antes de partir a Lyon, Hortefeux dijo en conferencia de prensa en París que no hubo violencia durante la reapertura de los depósitos de combustible y advirtió sobre una «espiral infernal» de consecuencias para toda la economía francesa, la salud y seguridad públicas en caso de que se agrave la escasez de combustible.

El ministro del Interior calificó como «delincuentes» a los 1423 detenidos en las protestas nacionales y advirtió que «usaremos todos los medios para agarrar a estos delincuentes, incluyendo la GIGN», dijo el ministro, en referencia a la policía paramilitar.

Agencias Télam, AFP y DPA

Dejá tu comentario