9 de mayo 2011 - 00:00

Scioli envía gestos y espera rebotes K

Baldomero «Cacho» Álvarez
Baldomero «Cacho» Álvarez
La carrera por la candidatura a vice de Daniel Scioli empieza a adquirir la hostilidad prometida: los movimientos del gobernador, indicativos de sus preferencias respecto de quién sería su compañero, generan reacciones del universo K que no son, precisamente, mansas.

En los últimos días hubo una ráfaga de maniobras y versiones que condimentan esa disputa. Surgió, por un lado, la versión de renuncia de Baldomero «Cacho» Álvarez, ministro de Desarrollo Social y anotado, hace tiempo, para completar el binomio bonaerense.

El sciolismo tuvo que hacer un despliegue para refutar ese rumor: Alberto Pérez, jefe de Gabinete bonaerense, lo citó y se mostró junto al exintendente de Avellaneda. En concreto, Álvarez quizás sea el candidato preferido de Scioli, pero, a su vez, quien genera más resistencias en Olivos.

Por eso el equilibrio que quiere trasmitir el gobernador a la hora de imaginar un esquema ordenado: que no despierte malestar en la Casa Rosada, en particular en Cristina de Kirchner, pero que tampoco se interprete que su vice es puesto, a dedo, y sin consulta previa, por la Presidente.

Una señal de esa tensión fue lo que ocurrió, el fin de semana, con Cristina Álvarez Rodríguez, hoy por hoy, la figura que el gobernador imagina como el atajo perfecto para resolver la cuestión de su vice sin tensiones con el Gobierno ni el karma de la imposición.

Scioli viajó a Los Toldos para un homenaje a Eva Perón, de quien la ministra de Infraestructura es sobrina nieta. Ese show fue visto como una señal indicativa de que, por ahí, vendría su elección, sobre la que Ámbito Financiero informó hace 10 días.

Pero nada es tan sencillo. El kirchnerismo dejó trascender, en simultáneo, que Cristina Álvarez Rodríguez figuraría en los planes de la Presidente como posible candidata a senadora nacional por Buenos Aires, quizás detrás de Aníbal Fernández.

Un fusil de dos disparos: da por hecho el fin del ciclo del quilmeño en el gabinete -que admite esa opción y sueña con la jefatura de algún bloque para lo cual, antes, debería ganar Agustín Rossi en Santa Fe- y le da otro destino a la ministra de Scioli.

Se trata, en rigor, de una táctica de desgaste impulsada por sectores del kirchnerismo luego de que el gobernador haya dicho, y repetido, que el segundo de la fórmula bonaerense lo elegirá él. Y lo hizo muy cerca de hacer un desafío: «No me subestimen».

Faltan, todavía, 60 días para la resolución de las listas, y la disputa suma, semana a semana, episodios de tensión y equívocos.

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