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Scioli nacional, en guerra de posiciones extrabonaerense
Daniel Scioli cruzó ayer a Viedma, Río Negro, junto a Miguel Pichetto, preparativo para la carrera que lanzará luego de las elecciones de octubre. En la foto, Alberto Weretilneck y Diego Bossio.
Pichetto, rionegrino y jefe del bloque de senadores del FpV, aprovechó una visita de Scioli y Diego Bossio a Carmen de Patagones, el distrito bonaerense más sureño, para verlo, y además lo invitó a recorrer Viedma, la ciudad espejo al otro lado del río Negro.
En paralelo a Scioli, Massa visitó ayer distritos del sur bonaerense, pero evitó ir hasta la frontera con Río Negro para no cruzarse con el gobernador.
Pichetto, que aun en los momentos de mayor belicosidad K contra el bonaerense se mantuvo cauto, hizo lo contrario luego de anotar la intromisión de Massa en su territorio, la Cámara alta, donde el tigrense primero pactó con el pampeano Carlos Verna y luego se mostró con Carlos Lole Reutemann.
En el Senado ponen un interrogante sobre la continuidad de Pichetto como jefe de la bancada K. No porque le hagan un putsch, sino porque su prioridad es disputar la gobernación de Río Negro -cuestión que lo enfrenta con el actual, Alberto Weretilneck- y quizá su permanencia al frente del bloque, con el desgaste que implica, deje de ser ventajosa.
Son piezas de un ajedrez mayor donde la elección del 27 de octubre es una escala. Massa movió primero; además de charlas con Jorge Busti y Ramón Puerta, el acuerdo con Verna y el asado con Reutemann, viajó a Córdoba y se mostró con el intendente de la Capital, Ramón Mestre. El tigrense apuesta a una doble red: intendentes de ciudades grandes y exgobernadores.
El caso cordobés es paradigmático: Scioli tejió una relación con José Manuel de la Sota y espera poder acordar una convivencia, pero sabe que tropezará con la resistencia que el "Gallego" genera en Casa Rosada y en el hiperkirchnerismo.
Premuras
Massa apuró el paso sabedor de que Scioli, a fin de año, lanzará su campaña presidencial 2015. El gobernador, como otros jefes del PJ, interpreta que el contrato electoral con Cristina de Kirchner caduca el 27 de octubre a la noche porque ésa es la última escala electoral de la Presidente.
Ayer hizo otro movimiento de pinzas: terminó de acordar con caciques peronistas la realización el lunes próximo de una reunión del Consejo del PJ nacional, paso previo a confirmar el calendario de internas que prevé una elección de autoridades para el 15 de diciembre, con fecha de inscripción de listas el 8 de noviembre.
A pesar de la propuesta que lanzó Carlos Kunkel de postergar el trámite para marzo de 2014, las advertencias que circulan entre los gobernadores y en Casa Rosada se refieren al riesgo de que una nueva dilación pueda disparar una resolución que disponga la caducidad del partido, ya que técnicamente los mandatos del Consejo Nacional vencieron hace un año y medio, en mayo de 2012.
Si la cúpula federal confirma el lunes, el calendario electoral estará confirmado, por traslación, el cronograma bonaerense porque la última resolución del peronismo de Buenos Aires ató sus cambios a los que se registren a nivel nacional, con la premisa de la simultaneidad.
En el caso bonaerense, la jefatura del PJ la ganó en noviembre de 2008 Alberto Balestrini. Luego, por el ACV del matancero, la heredó Hugo Moyano y tras la renuncia de éste, quedó en manos de Cristina Álvarez Rodríguez, ministra sciolista, que quedó a cargo de un partido que entre las fugas y el desinterés de Olivos está paralizado. En dos meses cumplirá un año de delay.
Luego de las renuncias de los moyanistas, en el Consejo bonaerense anida un foco massista que incluye a Malena Galmarini, Juan Amondarain, Luis Acuña, Baldomero "Cacho" Álvarez y Osvaldo "Vasco" Goicochea, entre otros. Pero está en franca minoría, aunque tiene tres de los ocho integrantes de la junta electoral: Amondarain, Álvarez y Juan Garivoto forman parte del esquema político que diseñó el alcalde de Tigre. Horas atrás, delegó en un grupo de dirigentes el análisis de los pasos posibles respecto del partido. Aunque considera que el control del PJ no es relevante, convive con caciquejos que quieren disputar el manejo partidario.


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