La literatura financiera argentina arranca entre el 24 de agosto y el 4 de octubre de 1891 -en noviembre sale la primera edición- cuando La Nación comienza a publicar el folletín “La Bolsa (estudio social)” de Julián Martel, seudónimo de José María Miró, columnista bursátil del diario desde 1888, con una historia real/intimista en torno de una serie de personajes y al crack de 1890 (en el cual había quedado “embocado”: “Yo estoy metido hasta los ojos en la Bolsa, y Dios quiera que no pierda más de lo que tengo” -carta a Gregorio de Laferrere, Historia de la Literatura Argentina, Ricardo Rojas, 1917-22). Si bien la calidad literaria de “La Bolsa” es discutible -hoy casi diríamos que “post moderna” por la melange de estilos-, la mejor muestra del potencial del autor, que muere de tuberculosis a los 30 años (neé 2/6/1867, RIP 8/12/1896;), es el poema póstumo que le dedicó Rubén Darío -quien ya lo había citado en su poema Azul-. Esta no es la primera, ni la última, pero sin dudas la más interesante de las obras de lo que la literatura argentina definió como el “ciclo de Bolsa”. Ya el mismo año del crack, Manuel Bahamonde había publicado “Abismos” y casi en paralelo con Miró, Segundo Isidoro Villafañe saca su “Horas de Fiebre”, Carlos María Ocanto publica en París “Quilito” y Eduardo de Ezcurra su “Buenos Aires en el siglo XX”. En 1894 Alberto del Solar edita “Contra la Marea”; en 1896 Pedro G. Morante “Grandezas”; en 1899 José Luis Cantilo, “Quimera”, en 1901 Osvaldo Saavedra su “Grandezas Chicas”, cerrando el ciclo Roberto J. Payro en 1910 con “Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira”. Una literatura naturalista y oscura a lo Émile Zolá (La Bolsa es anterior en casi un año a L’Argent, del francés), moralizante y critica a la especulación y la sociedad porteña. Irónicamente, aun cuando han pasado más de 130 años, no podemos sino pensar que La Bolsa y posiblemente Quilito y Horas de Fiebre, debieran ser de las primeras y obligadas lecturas para cualquiera que busque entender y acercarse al mundo de la inversión en Argentina. Así, a pesar de no tener motivos puntuales, no sorprende el 4,09% que perdió ayer el S&P Merval al cerrar en 81.947,65 puntos (mínimo del mes), dejando la cartera teórica con chances de terminar el mes perdedor (los ADR cedieron en promedio 2,52%). Con el blue desandando 0,51% a $195,5 y la tasa de riesgo 0,88% a 1697 pb, lo más gravitante pasó por el operado en acciones, que sin descollar (11% arriba del diario del año), creció 52% frente al viernes a $1313 millones (partidos en 5 alzas, 5 sin cambio y 53 bajas).
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Se aceleran las bajas



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