23 de octubre 2012 - 00:00

Se agrava derrame sirio en el Líbano con 10 muertos más

Las Fuerzas Armadas salieron ayer a frenar las protestas que se habían desatado en Beirut a raíz del asesinato del general opositor Wisam al Hasan (foto), que investigaba un plan de desestabilización en el Líbano liderado por Siria.
Las Fuerzas Armadas salieron ayer a frenar las protestas que se habían desatado en Beirut a raíz del asesinato del general opositor Wisam al Hasan (foto), que investigaba un plan de desestabilización en el Líbano liderado por Siria.
Beirut - El Ejército libanés advirtió ayer que la tensión llegó a «niveles sin precedentes» en el país tras la muerte en un atentado el viernes del general Wisam al Hasan, en el marco de nuevos choques en Beirut y otras zonas de Líbano con al menos diez muertos.

«No permitiremos que el Líbano se convierta en un campo de batalla por conflictos regionales», indicó el Ejército.

En un comunicado, exhortó a «todas las fuerzas políticas a la responsabilidad y a la necesidad de expresar sus posiciones de modo tal de evitar la militarización de la población».

La fuerza aseguró que «seguirá desarrollando su rol para evitar el caos», mientras persisten los enfrentamientos, con choques que se registraron durante la madrugada, entre otras zonas, en Trípoli, puerto del norte del país. Allí se enfrentan milicias sunitas que se oponen al régimen de Damasco y las fuerzas alauitas-chiitas que respaldan al presidente sirio, Bashar al Asad. Ayer se reportaron enfrentamientos con armas automáticas y lanzamisiles.

Esas son las mismas líneas confesionales que sigue la guerra civil siria, algo explosivo en un país multirreligioso como el Líbano.

Según fuentes locales, seis personas murieron, entre ellas una niña de 9 años y una adolescente de 15, que sufrieron impactos de bala de francotiradores.

Blindados del Ejército comenzaron a tomar posiciones para dividir a los contendientes en Trípoli, mientras por la mañana irrumpieron en Tariq al Jadida, al sur del centro de Beirut, en dirección del aeropuerto internacional y en algunos barrios cercanos, feudo de las milicias sunitas del grupo Mustaqbal, movimiento vinculado a la oposición.

Según la agencia NA, en Beirut murieron al menos cuatro personas.

Testigos informaron que se produjeron nuevos enfrentamientos armados en la capital, en zonas de mayoría sunita, en especial en el área de Qasqas, sur de Beirut.

En uno de estos choques murió un miliciano palestino. Fuentes de esa comunidad negaron que en los enfrentamientos hayan participado residentes en el vecino campo de refugiados de Chatila.

Es la primera vez desde el fin de la guerra civil, en 1990, que el Ejército interviene contra las milicias armadas.

El presidente libanés, Michel Sleiman, se reunió ayer con embajadores de los cinco países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que son Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia, y con el representante de la ONU en el Líbano, Derek Plumbly, dijeron medios locales.

El día del atentado, Hasan debía reunirse con un parlamentario libanés para discutir un mensaje amenazador llegado desde un teléfono sirio, reveló la televisión norteamericana CNN. El mensaje había sido enviado a cuatro diputados. Después del atentado, según la versión, fue enviado otro mensaje: «La cuenta regresiva comenzó... uno de 10».

La oposición sunita, guiada por el expremier Saad Hariri, pidió la renuncia del Gobierno del premier Nayib Miqati, también sunita, pero respaldado por Hizbulá, movimiento chiita aliado de Siria e Irán. Pero subrayó que el Ejecutivo debe caer a través de medios «pacíficos».

Agencias ANSA, AFP y Reuters

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