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Se arriesga Sarkozy con conferencia sobre islam
En una asamblea extraordinaria la Unión por un Movimiento Popular (UMP) puso encima de la mesa 26 propuestas para recobrar el brío de un laicismo que consideran amenazado por el ascenso de algunas religiones, en particular la musulmana, practicada en Francia por más de cinco millones de personas.
Algunos críticos acusaron a los conservadores de querer pescar en las aguas del ultranacionalista Frente Nacional, que les pisa los talones en las encuestas y cuya presidenta, Marine Le Pen, amenaza con desplazar a Sarkozy de la segunda vuelta de las presidenciales del año próximo.
Cuestionamientos que el secretario general de la UMP, Jean-François Copé, rechazó con el argumento de que el debate sobre el laicismo está en la sociedad y que los políticos no pueden mirar para otro lado. Copé rechazó la «negación» del problema de los socialistas y la «demagogia» de los ultranacionalistas y propuso «una tercera vía, la de la responsabilidad».
Pero ni siquiera en el seno de su familia política Copé ha encontrado unanimidad, y el propio primer ministro, François Fillon, boicoteó el debate ante el riesgo que acarrea de una «estigmatización» de los musulmanes. Sin embargo, catorce miembros de su Gobierno mostraron su respaldo al debate, al que no acudieron los principales representantes religiosos del país pese a que estaban invitados. En un manifiesto público firmado hace días, las cabezas visibles de las iglesias católica, ortodoxa, musulmana, protestante, judía y budista alertaron del riesgo de «confusiones» que podía entrañar este debate. El presidente de la Conferencia Episcopal, André Vingt-Trois, reafirmó ayer que ese debate tiene «riesgos que no son menores» como el del «rechazo de toda expresión religiosa».
Muchas de las propuestas lanzadas ayer por la UMP pretenden convertirse en leyes y ser aplicadas a partir de 2012.
Otras serán de aplicación más inmediata, como la prohibición de organizar rezos fuera de lugares de culto.
La UMP también propone un conjunto de medidas para erradicar los signos religiosos de los servicios públicos, como la posibilidad de rechazar un médico por su sexo -muchas musulmanas exigen ser tratadas por doctoras-, la exigencia de tener un menú específico o de no tener que dar ciertas asignaturas en la escuela.
«La escuela de la República no es a la carta», aseguró Copé, quien destacó que todos los alumnos deben conocer «el tiempo de las cruzadas, la Shoah, la educación sexual o las prácticas de natación», materias todas ellas rechazadas por los musulmanes. Prohibido ya en los colegios, el velo puede también desaparecer de las cabezas de las madres que acompañan a sus hijos hasta el recinto escolar, si prospera otra de estas iniciativas.
Agencias EFE, ANSA y AFP


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