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Se empecinan radicales en retener a Binner como vice
A pesar de eso el jujeño Gerardo Morales insiste en mantener todos los frentes en relativa paz, hasta que no haya definiciones. Los socialistas no quieren dar la última palabra hasta que no tengan su primaria el 22 de mayo y eso también demora el avance de acuerdos, pero la realidad es que el interés de los radicales por acercar posiciones con De Narváez está dinamitando todos los puentes que se habían tendido hasta ahora. (Ver nota aparte).
De todas formas el radicalismo ya prepara una reunión con el socialismo para la próxima semana. Representantes de Alfonsín viajarán a Santa Fe para insistirle a Hermes Binner para que no rechace la candidatura a vicepresidente.
El radicalismo espera conseguir una definición entre el martes y jueves presionando al mismo tiempo al GEN para que se encuadre en ese acuerdo, independientemente de la colectora que puedan negociar con De Narváez en territorio bonaerense.
Los radicales pretenden que asistan a la reunión el presidente del PS y precandidato a gobernador de Santa Fe, Rubén Giustiniani y su competidor Antonio Bonfatti, para abrazar así toda la interna del socialismo. Pero será difícil que lo logren, como se dijo, cuando aún no existe resultado de la primaria santafesina.
A los problemas que existen deberán sumar también la intención radical de incluir a sectores del Peronismo Federal en otras provincias, que también son rechazados por el socialismo y el GEN.
Mientras el Comité Nacional tiene ese frente abierto con los socios santafesinos, en la Capital Federal la situación no está mejor frente a los tanteos que ya se hicieron entre macristas y radicales. Allí el problema sigue siendo el mismo: mientras no define su candidatura sólo existen especulaciones tanto en el PRO como en la UCR porteña y acercamientos dentro de cada grupo para salvar posiciones.
Pero son los suficientemente fuertes como para haber provocado una crisis. Ayer, la Corriente Progresista del radicalismo de la Capital emitió un comunicado en el que rechaza cualquier acercamiento con el macrismo en la Ciudad, reconociendo de hecho las negociaciones que comenzaron con el PRO.
«Creemos que la UCR debería fundar tanto su política de relación con las demás fuerzas como los límites de su política de alianzas. Por eso es que desde nuestro sector hemos trabajado activamente para la consolidación de un frente progresista, que integre a aquellos con los que tenemos una historia centenaria de coincidencias fundamentales como es el caso del Partido Socialista y con los que, compartiendo el tronco radical, hoy se expresan en otra fuerza como el caso del GEN y la Coalición Cívica», dijeron allí.
«Es discutible si podemos aceptar, qué fuerzas que no responden al perfil y al proyecto que esbozamos puedan acompañar la candidatura presidencial del frente sin integrarlo. Esa alternativa haría posible que proyectos de corte antipopular pudiesen usar a nuestro partido, y al frente al que aspiramos, como caballo de Troya para establecer gobiernos incluso más reaccionarios de los que tenemos la obligación de intentar reemplazar», dijeron en relación con el macrismo y cerraron con una negativa terminante.


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