Se esperan entre 35 y 42 millones de toneladas de soja

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El contexto internacional condiciona en gran medida al próximo escenario mundial de oferta y demanda de granos. La desaceleración del consumo global podría dañar las cotizaciones, más allá de que subyazca la idea que los paquetes de estímulo financiero del presidente de EE.UU., Barack Obama, puedan ser inflacionarios en el mediano plazo, lo que generaría algún entusiasmo en las plazas de materias primas, siempre sensibles a cualquier manifestación de este tipo.
El mercado de oleaginosas mundial sigue debatiendo el tamaño que tendrán las producciones de Sudamérica en esta temporada, región que aporta más de la mitad de la oferta mundial de soja. El Gobierno paraguayo reveló recientemente una estimación de cosecha de solamente 3,8 millones de toneladas, muy por debajo de los 6,8 millones obtenidos el año anterior. El Ministerio de Agricultura brasileño, por su parte, actualizó su estimación anterior de 57,76 millones de toneladas a una nueva de 57,2 millones de toneladas.
La situación de la Argentina también resulta preocupante, con estimaciones privadas que hablan de un rango abierto, de entre 35 y 42 millones de toneladas para esta campaña, aunque las lluvias recientes han contribuido a no seguir disminuyendo estas cifras.
Con todos estos datos se descarta un recorte en el próximo informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) del mes de febrero, luego de haberse revelado en enero cifras de producción de soja muy elevadas para toda la región.
Factores negativos
Es probable que, con los ajustes necesarios, la producción mundial de la oleaginosa en esta campaña se ubique en torno a los 220 millones de toneladas, tomando en cuenta una producción de 80,5 millones en los EE.UU., 57 millones de toneladas en Brasil, 42 millones de toneladas en la Argentina, 16,8 millones de toneladas en China, 9,7 millones de toneladas en India, 3,8 millones de toneladas en Paraguay, 1,3 millón de toneladas en Bolivia y 900 mil toneladas en Uruguay.
De todas maneras, y a pesar del recorte productivo en la región, subyacen algunos factores negativos en el mercado mundial:
c El ritmo del consumo de los principales exportadores -EE.UU., Brasil y la Argentina- en el primer semestre del año agrícola norteamericano declinaría por primera vez desde la campaña 1993/94. Según la proyección de la analista de soja de Prudencial Bache, Anne Frick, el consumo se recortará en un 8,5% en relación con el año anterior.
c El incremento en las existencias finales en estos países, como consecuencia de la reducción del consumo, compensará en gran parte la mala performance de este ciclo agrícola.
c La molienda argentina de soja declinará en esta temporada como consecuencia de una menor producción en nuestro país y menores importaciones provenientes del Paraguay.
c Si bien las compras de soja por parte de China continúan a buen ritmo, representando el 57% de los compromisos de exportación de los EE.UU., otros destinos de exportación se han recortado en un 18% con respecto al año anterior. China anticipa en su demanda actual la perspectiva de un escenario de escasa oferta sudamericana. Esta circunstancia determina una alta dependencia de mercado de exportación con esta nación asiática y cualquier desaceleración en los ritmos de compra repercutirá negativamente en las cotizaciones de Chicago.
El mercado de trigo, contrariamente a lo acontecido en la campaña anterior, ha sido regido en el presente ciclo, más por la oferta que por la demanda. Existen disponibilidades para exportar en muchas naciones que se habían encontrado ausentes del mercado en el año anterior. EE.UU. viene sufriendo la fuerte competencia de Rusia en los canales de exportación, ofreciendo importantes cantidades a precios bajos. Esta actividad también hizo disminuir la demanda de maíz, pues Rusia y otros países del Este europeo ofrecen trigo forrajero con descuentos importantes. Pocos días atrás, trascendió que Rusia ofrecería préstamos por u$s 750 millones para facilitar la exportación de algo más de 3 millones de toneladas de trigo y unas 300 mil toneladas de harina. Varios de los países compradores de esta mercadería son clientes de EE.UU. Es probable que entonces surjan represalias comerciales de los EE.UU. y también por parte de la CEE.
Evidentemente, la recomposición productiva del trigo, la recesión mundial y la caída de las cotizaciones generan un ambiente muy complejo para el futuro del mercado triguero mundial. Aún resulta prematuro determinar el comportamiento de los productores argentinos ante este escenario, pero sin duda gravitará el mal resultado de este ciclo, el incremento de los costos domésticos de siembra y la descapitalización de esta campaña. Estos elementos van conformando un clima que nuevamente dificultará la siembra en la campaña 2009/10.

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