16 de diciembre 2011 - 00:00

Se impone la prudencia en la actividad comercial

Ricardo Baccarín- Titular de Panagrícola SA
Ricardo Baccarín- Titular de Panagrícola SA
El mercado granario transitó un año de extrema volatilidad. A los factores que normalmente condicionan la marcha de estas plazas (clima, relaciones entre oferta y demanda, consumo, existencias finales, etc.), se sumaron elementos exógenos, como las crisis de la eurozona y los temores de caídas del crecimiento en economías centrales como Estados Unidos o China.

Las amenazas recesivas que se ciernen en estos países impactan directamente en los mercados granarios, amenazados por un eventual recorte en la demanda global. Además, se encuentran afectados por la salida masiva de fondos de materias primas, que deben hacer frente a compromisos financieros generados en otras plazas.

Los precios de la soja, el principal cultivo argentino, no lograron evitar esta fuerte corriente de volatilidad y cotizaron, desde el comienzo del año y hasta el mes de septiembre, en un acotado rango de precios, para dar lugar, posteriormente, a una abrupta caída en sus cotizaciones.

Así, la soja en Chicago, luego de alcanzar un precio de u$s 540 la tonelada hacia final de agosto y principios de septiembre, se desplomó hasta llegar por debajo de los u$s 430 la tonelada cuando arreciaba la situación financiera griega.

Septiembre marcó, así, el mejor y el peor momento del año en término de precios.

¿Qué podrá pasar de ahora en más? Sin dudas que así como 2011 estuvo signado por inconvenientes macroeconómicos globales que condicionaron la marcha de los principales commodities agrícolas, 2012 no modificará radicalmente esta tendencia.

Una marcada dispersión de precios nos acompañará, seguramente, durante todo el año y las cotizaciones de los granos seguirán influenciadas por varios de los factores anteriormente enumerados.

De todas maneras, cabe subrayar que el comportamiento de los precios de los cereales no resultó tan negativo en esta crisis como en la de 2008. En aquel entonces, las cotizaciones de la soja en Chicago -que habían logrado trepar a su récord histórico de u$s 611 por tonelada a fin de junio de 2008- se desplomaron hasta alcanzar los u$s 285 la tonelada en solamente seis meses.

China, el pilar básico en el que se sustenta el crecimiento de las cotizaciones de los granos junto con India, no proyecta aparentemente disminuir su ritmo de compras. En el caso de la oleaginosa, el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) consigna que este país importará 56,5 millones de toneladas. Cabe recordar que diez años atrás esta actividad apenas llegaba a los 10 millones de toneladas anuales.

En maíz, China proyecta compras externas por 3 millones de toneladas, según la apreciación del USDA, aunque varias fuentes privadas señalan que esta cifra resulta baja a la luz de las cifras de ventas externas que semanalmente se van conociendo.

En cuanto a la futura marcha de las cotizaciones, el mercado percibe en general que los precios difícilmente vuelvan a remontar la tendencia que alcanzaron a mediados de año, hasta tanto no se despejen las dudas en relación con la situación financiera global. De todos modos, no se avizoran caídas abruptas en los precios, de no mediar amenazas recesivas serias en Estados Unidos o China.

La atención se encontrará focalizada en los próximos meses en la marcha de la campaña sudamericana, responsable de la mayor parte de la producción mundial del cultivo de soja. Nada de lo que acontezca acá, ya sea bueno o malo, dejará de influenciar la marcha de las cotizaciones mundiales.

En relación con la Argentina, el nuevo sistema comercial que se aplicará a las plazas de maíz y trigo ofrece dudas pero también esperanzas de superar al actual, permitiendo que los productores obtengan precios más similares a los de sus pares de otros países.

En esta campaña, nuestro país disminuyó el área de cultivo de trigo, aumentó la superficie a dedicar con maíz y mantuvo con ligeros cambios el área a cultivar con soja. Los principales insumos agrícolas, así como los precios de los arrendamientos, han aumentado nuevamente en este ciclo, situación que, sumada a la caída reciente de las cotizaciones, recorta las utilidades de la actividad.

El clima se ha mostrado bastante benigno, más allá de haberse atravesado un final de invierno y un principio de primavera con ausencia de precipitaciones significativas.

Los expertos en clima siguen alertando acerca de la posibilidad que la corriente de La Niña recorte los rendimientos proyectados, tanto en la Argentina como en el sur del Brasil.

Los precios internacionales, pese a la significativa caída iniciada a principios de septiembre, siguen siendo constructivos.

El año próximo plantea desafíos fuertes para esta actividad. La posibilidad de bajas en las cotizaciones influirá en la conducta de los productores, poco habituados a caídas de precios internacionales duraderas.

Por eso se impone un criterio más prudente a la hora de encarar la actividad comercial, más vinculada a cerrar ecuaciones favorables que a especular con significativas mejoras que tal vez no lleguen.

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