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Se inician en el Congreso vacaciones peligrosas
• Salvo por la visita esta semana de Amado Boudou a comisiones, habrá recintos vacíos por largo período
Recintos vacíos o a medio llenar, como en el Senado. Ése será el panorama de oficialistas y opositores que parecen condenados a no sesionar nunca juntos.
Más imposible parece, en medio de las peleas actuales entre el kirchnerismo y la oposición, y dentro de ella misma, que pueda haber algún acuerdo que permita debatir el futuro del DNU 298/2.010 con el que Cristina de Kirchner relanzó el Fondo de Desendeudamiento.
Sólo la paz entre los bloques hubiera permitido que el jueves el Senado sesionara, ya que mañana sería imposible por el Día de la Memoria. Por sí misma, ninguna bancada está en condiciones de asegurar el quórum. Más cuando un grupo de senadores que integran Daniel Filmus, Roxana Latorre y Rubén Giustiniani viaja a la reunión anual de la Unión Interparlamentaria Mundial. Dos votos menos para la oposición y uno para el Gobierno.
La semana próxima, el panorama será peor: en Semana Santa no habrá ni diputados ni senadores disponibles en la Capital Federal y menos para debatir temas que pueden ser postergados, aunque estén en el medio de la crisis institucional.
La acción, entonces, debe trasladarse al miércoles 7 de abril. Ese día en el Senado la oposición intentará debatir los cambios en el impuesto al cheque y el último DNU sobre reservas. Para hacerlo necesitará reunir 37 senadores, algo que no pudo hacer en la última sesión.
El radical Gerardo Morales ya comenzó a marcarle al peronismo disidente, uno de sus socios en el armado opositor, algunos límites. En realidad, el PJ del Senado es una federación de monobloques o pequeñas bancadas que tironean cada una para su lado, lo que en general es casi lo mismo que decir para su provincia, pero no siempre es así.
Esa realidad, ya la vivió Morales, como armador de la mayoría opositora. Carlos Menem promete ser de la partida el 7 de abril. Su familia ya se comunicó con Morales para notificarle que para ese día estará restablecido de la gastroenteritis que lo tuvo a mal traer en la última sesión.
Por las dudas, antes de ese día habría una cumbre inédita: Menem tomará un café con Julio Cobos, una suerte de «mimo» senatorial para recibir de nuevo en el Senado al convaleciente ex presidente. Menem anuncia entonces que estará en el recinto, Latorre ya confirmó que también lo hará para modificar el impuesto al cheque, Luis Juez asegura que baja a sesionar aunque llueva adentro del Senado. Pero ¿alcanzará con esas voluntades? Hay 15 días por delante en los que tanto el oficialismo como la oposición sufrirán la presión de quienes piden más cuando se saben necesarios, lo que no garantiza algún éxito para ninguno de los dos bandos.


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