Un conjunto de causas -entre ellas, la demanda de China y la debilidad del dólar- genera que la soja tenga precios aceptables en el mercado internacional, pese a la expectativa de una gran cosecha estadounidense.
Aun con la firme perspectiva de una buena campaña en Estados Unidos, los precios internacionales de la soja siguen siendo aceptables. El próximo informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) de setiembre dará una visión más aproximada de lo que será la cosecha en ese país, teniendo en cuenta que el mes crítico para este cultivo en el Hemisferio Norte es agosto. Habrá que tener en cuenta aquel viejo adagio que reza que «las grandes cosechas tienden a agrandarse», sentencia que resultó ser particularmente cierta en los últimos años, en los que los informes de producción en los meses de agosto resultaron ser inferiores al reporte final del mes de enero.
Aun con esta perspectiva, el mercado ha sido capaz de afirmarse en las últimas semanas gracias a algunos de los siguientes factores:
La debilidad del dólar en relación con el resto de las monedas, particularmente las asiáticas, que determina un mejor poder de compra por parte de los importadores de aquella región.
La mejora en la situación financiera global, reflejada en las mejores cotizaciones de las Bolsas, como consecuencia de mejores resultados trimestrales que los esperados en muchas empresas, hace suponer que lo peor de la crisis ha sido dejado de lado, más allá de la corrección que estos mercados evidenciaron en los últimos días.
Los temores al crecimiento de la tasa de inflación mundial también contribuyen a mejorar las cotizaciones de las materias primas como refugio de valor. Pocos días atrás, el Banco Central de China anunció que tomará medidas para combatir el crecimiento de los precios internos.
El resurgimiento de varios fondos índice que operan en commodities. Si bien es cierto que muchos desaparecieron o cerraron el año pasado como consecuencia de la fuerte liquidación a la que se vieron expuestos, otros nuevos han comenzado a operar como herramientas de protección ante la suba de los precios internacionales.
Las mejoras en los precios de los aceites vegetales, arrastrados por la tendencia positiva del petróleo y la mejor situación financiera global. Además, los aceites con mayor contenido de materia grasa -girasol y colza- tendrán en este ciclo una menor producción mundial que en la campaña 2008/09.
El desarrollo de la corriente de El Niño está causando incertidumbre en la producción de aceites tropicales en Malasia. También los vientos monzónicos han sido erráticos en la India en esta temporada, amenazando la posibilidad de lograr buenas cosechas en ese país, lo que contribuiría a lograr mayores pedidos de harina de soja.
La demanda de China sigue siendo un factor de máxima importancia en el mercado de proteínas vegetales. China contabilizará la mitad de las importaciones mundiales de porotos de soja en esta temporada y también en la próxima. Hasta el momento, este país acumula compras de la cosecha nueva norteamericana que superan holgadamente los 6 millones de toneladas, comparadas con algo menos de 4 millones de toneladas del año anterior en esta misma fecha. Esta nación tampoco ha vendido soja vieja de sus reservas en el mercado interno, lo que estaría indicando que se encuentra en el proceso de acumular reservas nuevas de la oleaginosa ante el escenario de una campaña propia no muy alentadora.
Aunque las proyecciones del USDA dan cuenta de una producción de soja en ese país que superaría los 87 millones de toneladas, hay que tener en cuenta la marcha climática de agosto (recién aludida) y la amenaza de heladas tempranas. No obstante ser muy bueno el estado actual de los cultivos, hay que destacar que ellos se encuentran muy retrasados al haber atravesado un verano con temperaturas bajas. Esta circunstancia los convierte en más vulnerables a una helada, que podría mermar rendimientos en el medio oeste estadounidense.
Informe de Panagrícola
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