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¿Se separan los socios de Marsans?
De todos modos, admite la fuente, Pascual fue siempre más adepto al negocio aéreo que su socio, que prefiere vender tours y estadías a los riesgos de operar una aerolínea. De hecho, antes de entrar en Aerolíneas Marsans ya le había vendido Spanair a la escandinava SAS, que intentó revendérsela -sin éxito- hace un par de años.
Díaz Ferrán, además, sigue presidiendo la CEOE (la central empresaria española), a favor de su amistad de años con el rey Juan Carlos, y no parece probable que la quiebra de Air Comet vaya a poner en peligro esa posición.
Los activos a los que se refiere el informante son Viajes Marsans y otras empresas más chicas del mismo rubro (Multicolor, Viajes Crisol, buses TRAPSA, Madridvisión).
Sin embargo, el activo más buscado por estas horas es un intangible: el juicio que le inició Marsans al Estado argentino por la confiscación de Aerolíneas Argentinas. Los españoles habrían recibido ofertas de «fondos buitre» para comprarles esa demanda, obviamente a una fracción de lo que esperan recibir.
Marsans entabló demanda ante el CIADI (el órgano del Banco Mundial que se aboca a casos en que un Estado viola un contrato con un privado u otro Estado); esa corte aceptó la demanda y ahora está en el proceso de conformar el tribunal que entenderá en el juicio.
Ese proceso demandaría unos tres meses, luego de lo cual el CIADI designará a la consultora que tendrá la tarea de determinar el valor de la indemnización, en caso de que la corte así lo disponga. Marsans espera obtener entre u$s 800 y u$s 1.200 millones por la confiscación de Aerolíneas-Austral, anunciada en su oportunidad con bombos y platillos por la presidente Cristina de Kirchner en la Casa Rosada.
Ese día su flamante presidente, Julio Alak, prometió que «en seis meses ponemos en caja a Aerolíneas»; el funcionario abandonó el cargo sin siquiera aproximarse a esa meta y hoy Aerolíneas Argentinas-Austral sigue perdiendo u$s 2 millones diarios. Es obvio, entonces, que la entrada del Estado en la empresa sólo logró el fin de la endémica conflictividad gremial, pensada no como reivindicativa sino como un medio para echar a los españoles de la compañía.
Cabe apuntar, sin embargo, que un juicio en el CIADI puede demorar más de un lustro, por lo que se entiende que Díaz Ferrán-Pascual estén considerando vendérselo al mejor postor.
Desde Marsans siguen insistiendo en que su debacle se debió a la pérdida de Aerolíneas, provocada -dicen- por la política aérea instrumentada por el hoy multiinvestigado ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, que hizo inviable la empresa. A cambio de promesas de aumentos de tarifas, subsidios al combustible y «paz social» con los gremios, los españoles concretaron la compra de 70 aviones a Airbus, buena parte de los cuales eran para reequipar a la línea de bandera.
«Como nos sacaron Aerolíneas, era obvio que Air Comet no tenía ni la dimensión ni las rutas como para soportar la compra de 70 aviones nuevos. Pero como habíamos tomado un crédito para esa operación, y no se pagó porque los aviones no se iban a incorporar (de hecho, 14 iban a ser adquiridos por el Estado argentino para Aerolíneas), caímos en default y un juez inglés nos decretó la quiebra», relata el vocero.


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