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Segovia dejó listo poemario
Tomás Segovia dejó un poemario inédito titulado «Rastreos», «dedicado al amor y a la vida, completamente terminado y listo para publicarse», según dijo su viuda a un diario mexicano.
«Está completamente terminado y listo para publicarse», dijo Capella al diario «El Universal». «Tomás tenía cantidad de proyectos literarios en mente».
Sus restos fueron cremados ayer, pero su hija Ana dijo que no dejó instrucciones sobre dónde deseaba que reposaran sus cenizas. «Yo creo que se quedará aquí, con la familia, con su esposa», expresó. «A él tampoco le preocupaba mucho dónde quedaran las cenizas».
El autor de «La luz providencial», nacido en Valencia en 1927, llegó a México en 1940 con su familia después de dejar España por la Guerra Civil. Nacionalizado mexicano y padre de cuatro hijos, el autor de «Sonetos votivos» se consideraba más un desarraigado o un nómada que un exiliado.
La muerte de Segovia, causada por complicaciones de un cáncer de hígado, fue calificada como «un golpe duro en el alma» por el poeta argentino Juan Gelman. «Siempre admiré su poesía, su clara visión del mundo y su integridad personal», expresó.
Gelman participó hace tres semanas con él en una lectura de poemas en el Palacio de Bellas Artes y después recibieron juntos el 28 de octubre el Premio de Poetas del Mundo Latino en la ciudad mexicana de Morelia.
El historiador y escritor Enrique Krauze, que dirige la revista «Letras Libres», dijo que Segovia «fue uno de los más altos poetas del exilio español» y recordó su amistad con Octavio Paz.
Para el escritor mexicano Juan Villoro, fue «el poeta extraordinario de Anagnórosis, un ensayista que combinaba la claridad de exposición con el refinamiento intelectual y un traductor absolutamente ejemplar».
Segovia «es uno de los poetas más importantes de las letras en lengua española. Su talento, su sabiduría y su gran humanismo enriqueció la vida cultural de nuestro país desde que llegó arrojado por la guerra civil española», dijo en un comunicado Teresa Vicencio Álvarez, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
El escritor recibió el premio Xavier Villaurrutia en 1973, el galardón Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2000 y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en 2005, así como el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca en 2008.
Sus amigos y familiares lo recordaron también como un artesano capaz de reparar cualquier objeto o de construir una casa, un amante de la naturaleza y de la vida e interesado por temas como el movimiento de los indignados o Internet.
«No era de esos poetas retirados del mundo que pedía silencio para que el genio trabajara. Salía a la calle a enfrentarse con la vida, a sentir el aire, a observar los árboles, los niños, las nubes, el cielo. La vida le decía cosas», recordó su viuda. Después del homenaje que se le brindó en Morelia, su última actividad pública, Segovia «se sintió muy mal», dijo su hija. «Ya no podía trabajar, estaba muy débil». A la hora de la muerte, estuvo rodeado por su familia.
Agencia DPA


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