13 de marzo 2009 - 00:00

Según carta del Papa, en la Iglesia se “muerden y devoran”

Ciudad del Vaticano - La carta que el papa Benedicto XVI dirigió a los obispos de todo el mundo para zanjar el polémico caso de la revocación de la excomunión de cuatro prelados del cisma lefebvriano, divulgada ayer, reflejó una amargura más grande que la que habían anticipado los medios y proyectó la imagen de una Iglesia sacudida por enfrentamientos internos en la que, según el propio Pontífice, «se muerden y devoran» unos a otros.
El Vaticano publicó ayer el texto, que los medios habían anticipado parcialmente, en el que Joseph Ratzinger explica por qué levantó la excomunión a los obispos que había ordenado el cismático Marcel Lefèbvre en 1988, uno de los cuales negó el Holocausto, desatando un escándalo internacional.
El Papa justificó la medida como un gesto de «misericordia» para evitar la radicalización de los tradicionalistas y reintegrarlos «en la medida de lo posible» en la Iglesia.
«Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose en lo contrario de una reconciliación, obliga a tomar nota», escribe el Papa, que añade: «¿Acaso la sociedad civil no intenta prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus partidarios, en la medida de lo posible, para evitar su segregación»?
Benedicto XVI reconoce que hubo varios «desaciertos» en la gestión, así como una «contrariedad» para él «imprevisible»: el hecho de que uno de los prelados tradicionalistas, Richard Williamson, negara el Holocausto, algo que puso en pie de guerra a la comunidad judía internacional y obligó al Papa a pedirle que se retractara públicamente para que pueda ejercer.
El Papa «lamentó» que la superposición de los dos casos haya enturbiado las relaciones con los judíos y expresó también su dolor por el hecho de que muchos católicos «hayan pensado en herirme con una hostilidad dispuesta al ataque».
Señaló, por otra parte, que le dijeron que por internet podía haberse enterado de cómo pensaba Williamson y, tras aceptar la sugerencia, se comprometió a que la Santa Sede preste a partir de ahora más atención a la red.
Benedicto XVI consideró como otro «desacierto» el que su decisión no haya sido explicada de modo suficientemente claro para que quedara constancia de que los lefebvrianos aún no están en comunión con Roma.
Reconoce que en los 21 años que los lefebvrianos llevan separados de la Iglesia han actuado en ocasiones con «soberbia, de manera presuntuosa y obcecación», pero que también en otros se notó el deseo de volver al redil.
Agencias EFE, ANSA y DPA

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