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Semana movida para los granos (con subas y bajas)
La trilla en Estados Unidos viene demorada por un ritmo de maduración más lento que lo normal, y lluvias intermitentes. El temor es que esto lleve a una caída en rindes. Sin embargo, los reportes que vienen del campo son tan altos, que nos hacen pensar que aun con una reducción en éstos, la productividad sería más elevada de lo que el USDA supone. Además, también empezamos a ver mejora en los pronósticos climáticos, lo que descomprimió el mercado.
El reporte del USDA del viernes mostró un aumento en rindes y producción tanto de maíz como de soja. Sin embargo, el aumento fue menor que lo esperado. De todas maneras, los operadores consideran que no se habría terminado de introducir en las proyecciones oficiales lo que está ocurriendo con los rindes. Sería demasiado temprano como para marcar una tendencia. De allí que se piensa que pueda haber ajustes más adelante. En el caso del trigo, los stocks tanto de Estados Unidos como los mundiales se redujeron, y esto justificó que los valores siguieran mejorando como lo venían haciendo toda la semana.
Es importante remarcar que en la operatoria considerada hubo mucho de condicionamiento técnico. La semana pasada se forjaron pisos, que impulsaron subas en el arranque de ésta. El rebote del viernes dejó los precios por encima de los pisos previos, lo cual es una buena señal. De sostenerse ahora este piso mayor que el anterior, podríamos estar frente a una reversión alcista.
En el frente local, esta semana tuvimos nuevas lluvias. Mientras que en algunas zonas aportaron humedad pensando en la siembra de maíz y soja, en el centro y sur de Buenos Aires generan preocupación en cuanto a los problemas de calidad y de rinde que podrían ocasionar en trigo.
Desde el punto de vista político, el sector vuelve a ser foco del apetito del Gobierno en cuanto al ingreso de divisas. Éste pretende que se liquiden de aquí a fin de año unos 6.000 millones de dólares. Las empresas exportadoras agrupadas en CIARA no lograron encontrar un punto común en cuanto a la posibilidad de anticipar divisas, ya que esto dependía mucho de la política de cada empresa miembro en particular. Es muy difícil tomar créditos desde el exterior para prefinanciar exportaciones cuando los productores demoran mucho sus ventas.
Un coletazo de esto es que se esté hablando de otorgar un millón de toneladas de ROE de trigo viejo, unos 2 millones de toneladas de nuevo y unos 3 millones de toneladas de maíz. La percepción en el mercado es que esos tonelajes están disponibles para exportar, y que autorizando la negociación, ingresarían divisas rápidamente.
Pero por otro lado, esto llevó a un nuevo embate del Gobierno hacia los productores para que vendan granos. De hecho, el jefe de Gabinete de Ministros destacó que con una cosecha más grande que el año pasado, hay menos ventas, aun cuando los precios vienen en baja. Desde su punto de vista, estas decisiones que entran en la esfera privada desestabilizan al Gobierno.
No está claro qué tipo de políticas podrían implementarse para que los productores vendan. De hecho, se reportaron roturas de bolsas en el sur del país. Fuentes periodísticas indicaron que no se volvería a una junta nacional de granos, pero que hay proyectos para que el Gobierno instituya un organismo que compre granos como una exportadora más, aunque con herramientas privilegiadas. El temor que generan estos proyectos es que se incorporan más regulaciones para solucionar un problema originado justamente en el exceso de regulaciones. Lo que está por detrás del lento ritmo de ventas es la imposibilidad de que el productor pueda mantenerse calzado en dólares en su capital de trabajo, ya que la cosecha se produce una vez al año, pero los gastos, que están relacionados con el dólar, se producen todo el año.
Respecto del dólar, la receta aplicada fueron las presiones y controles. Esto ya se ha intentado en el pasado, siendo efectivo en el corto plazo, pero demostrando problemas de sustentabilidad en el mediano y largo plazo. Una de las herramientas usadas fue imponerles a las aseguradoras que deban vender parte de su tenencia de títulos dolarizados, presionando a la baja el dólar "Bolsa". Pero esto sería una cuestión muy puntual. Una vez que las empresas se adecuen a estas disposiciones, la plaza quedará nuevamente seca de dólares, con pesos en exceso, y por ello, salvo que se retire circulación o aumente la reserva, el tipo de cambio subiría.
(*) Profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

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