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Senado aprobó el plan, pero la pelea sigue
El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, habló ayer luego de que se aprobara el paquete de ayuda reclamado por Obama.
Los senadores y los representantes deberán negociar esta semana el tamaño del gasto y de los recortes impositivos contemplados en el paquete, que apunta a sacar a Estados Unidos de la recesión.
Obama quiere tener el proyecto para firmarlo y convertirlo en ley este fin de semana, pero el Senado y la Cámara de Representantes deben primero reconciliar las diferencias entre las dos versiones que aprobaron. La Cámara había aprobado un proyecto de u$s 819.000 millones.
El Senado impuso su versión por 61 votos a 37. Se espera ahora que los líderes de la dos cámaras nombren negociadores para combinar ambos textos y aprobar la versión final.
Apoyo condicionado
Hasta ahora, Obama sólo ha conseguido apoyo de tres senadores republicanos, que dejaron claro que retirarían su respaldo si se añadía un gran monto en gasto. Se necesitan al menos 60 votos y los demócratas sólo tienen 58 asientos.
«Si es más caro, si tiene gasto en derroche agregado de nuevo, entonces será muy difícil que nosotros le demos apoyo», dijo la senadora republicana Susan Collins, que guió el esfuerzo de forjar un compromiso con los demócratas.
Recorte
Para conseguir los votos, el Senado recortó de su versión del proyecto u$s 16.000 millones en construcción de escuelas y 40.000 millones en ayuda directa a los estados con brechas crecientes en sus presupuestos. Pero Obama ya ha dicho que quiere que se vuelva a incluir el dinero para las escuelas.
Las dos versiones tienen combinaciones distintas de créditos tributarios, incentivos fiscales para ayudar al mercado inmobiliario, además de decenas de miles de millones de dólares para proyectos de infraestructura, salud y educación.
Los republicanos quieren que el proyecto de estímulo se centre en recortes fiscales. Pero Obama argumenta que tales políticas, bajo el presidente George W. Bush, contribuyeron a la actual crisis.
«Está lleno de desperdicio, no tenemos seguridad de que generará trabajo o reactivará la economía», dijo el líder de los republicanos del Senado, Mitch McConnell. «Estamos tomando un enorme riesgo, un enorme riesgo con dinero ajeno», afirmó.
Agencia Reuters


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