Senado arrancó el paquete final con buitres y BCRA

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 El Senado sancionó ayer la primera parte de la lista de leyes y acuerdos con que el Gobierno se despedirá del Congreso antes del 10 de diciembre. El kirchnerismo logró aprobar la ratificación parlamentaria de la Resolución votada en las Naciones Unidas sobre principios para la reestructuración de deuda soberana, que en el país pasó a la fama como resolución antibuitres. En la misma sesión los senadores le dieron acuerdo al nombramiento de Juan Miguel Cuattromo y Flavia Marrodán, ambos responden a Axel Kicillof, como directores del Banco Central, y aprobaron también el ascenso de coronel a general a la edecana presidencial María Isabel Pansa.

La sesión de ayer en el Senado arrancó con el debate de los acuerdos a los nuevos directores del Central. Marrodán ya se desempeñaba en el BCRA, en donde había ocupado los cargos de subgerente General de Relaciones Institucionales y coordinadora de Gabinete de la Presidencia. También había acompañado Alejandro Vanoli, en la Comisión Nacional de Valores.

Cuattromo, por su parte, era hasta ahora subsecretario de Programación Macroeconómica de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Hacienda. También ocupa el cargo de director por parte del Estado en el Grupo Financiero Galicia, Edenor y (como director suplente) en Pampa Energía.

Ambos fueron designados en comisión, lograron el acuerdo con el voto kirchnerista y reemplazan a los renunciados Waldo Farías y Santiago Carnero.

Poco después, el Senado aprobó el ascenso a general del Ejército de la edecana Pansa, que escolta a Cristina de Kirchner desde el comienzo de su mandato.

La Comisión de Acuerdos del Senado había avalado el ascenso hace una semana y hoy la convirtió en la primera mujer en acceder a general en el Ejército.

Tras ese debate, los senadores arrancaron con la ratificación de la resolución de la ONU que terminó aprobada por unanimidad, es decir 53 votos a 0.

Allí se elevan al rango de legislación local los Principios aprobados por Naciones Unidas, a instancias de la Argentina, sobre reestructuración de deudas.

Esa resolución, que obviamente no es vinculante, fue aprobada el 10 de septiembre pasado en Naciones Unidas con 136 votos a favor, 7 en contra y 41 abstenciones.

Allí se establece que cuando una propuesta de reestructuración sea aprobada por amplia mayoría de tenedores de bonos, la minoría restante debe aceptarla y no puede apelar a otras instancias.

También fija que los Estados tienen derecho a reestructurar su deuda soberana, lo que no debe verse "frustrado ni obstaculizado por medidas abusivas".

Además, postula que la reestructuración debe hacerse "como último recurso, preservando desde el inicio los derechos de los acreedores".

Los Estados tendrán también la obligación de abstenerse de discriminar arbitrariamente a los acreedores, a menos que la diferencia de trato esté justificada conforme a derecho, sea razonable y se corresponda con las características del crédito, garantice la igualdad entre los acreedores y sea examinada por todos los acreedores.

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