Reencuentro. Los senadores retoman desde mañana el debate en comisiones y ya está convocada una sesión especial para el 16-8.
Tras el receso invernal y haber sido espectador del expediente De Vido de los últimos 15 días en Diputados, el Senado retomará desde mañana la actividad en comisiones -como contó Ámbito Financiero en su edición del viernes pasado, con el inicio del debate de responsabilidad penal empresarial- e incluso ya tiene fecha acordada para sesionar. Será post-PASO y con ataques espinosos del antimacrismo hacia dos DNU: quiere retocar uno de 1997 para modificar las condiciones de pensiones a vejez por invalidez, y desactivar otro aún fresco de Mauricio Macri por el cual se dieron de baja los reembolsos patagónicos.
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La sesión especial -con temario cerrado de antemano, y por eso el carácter de la reunión en el recinto- del miércoles 16-8, citada para las 14, en realidad debió consumarse antes de las vacaciones, el miércoles 12-7. Ese día, una picardía oficialista y una siesta opositora permitieron a Cambiemos salvar una derrota segura gracias a un encuentro que se cayó por falta de quórum, en una jornada que comenzó a renguear por la vuelta a comisión de un proyecto del Ejecutivo para que el programa Argenta ampliara el alcance de sus préstamos a titulares de la Asignación Universal por Hijo, de Pensiones no Contributivas y de Pensión Universal para el Adulto Mayor. Días más tarde, Macri lo puso en marcha vía DNU.
Una discusión y desincronización entre peronistas y camporistas incluso rozó en la sesión del 12-7 al jefe del bloque FpV y delegado premium de gobernadores justicialistas, Miguel Pichetto, ya que la bancada había dado señales en cuanto a aportar votos para tratar esa iniciativa sobre tablas pese a que el dictamen no contaba con los siete días de espera que marca el reglamento, algo que el Senado -a diferencia de Diputados- respeta. Pero lo más llamativo de esa tarde fue la picardía realizada entre el titular provisional del Senado, Federico Pinedo; la jefa de bloque del PRO, Laura Rodríguez Machado; y el legislador radical Juan Carlos Marino, quienes aprovecharon la falta de quórum para dictaminar la caída de la sesión.
Para el caso de los reembolsos patagónicos, el Gobierno había logrado -hace más de un mes- una ventana de 15 días de negociación tras el visto bueno del gobernador "no friendly" Mario Das Neves (Chubut). Ese período de gracia expiró y la oposición reactivó el debate de ese DNU. Antes de la sesión del 12-7, el viceministro del Interior, Sebastián García De Luca -alfil de Emilio Monzó-, no pudo bajar la ansiedad de los mandatarios del sur y el arribo del tema al recinto representa un problema para los senadores del PJ "racional", quienes no tienen margen para frenar esa discusión.
Sin embargo, el peor saldo de una derrota el 16-8 no será el Senado, sino un probable nocaut en Diputados, donde el serpenteante Sergio Massa captaría una victoria plena, ya que Das Neves se reunió con él específicamente por este tema semanas atrás. El Frente Renovador abrazará nuevamente al kirchnerismo -como lo hizo con el Impuesto a las Ganancias- y a los PJ que salvaron el miércoles pasado a Julio De Vido para que el Congreso rechace un DNU por primera vez desde la reforma constitucional de 1994.
En cuanto al segundo tema de la sesión especial, el objetivo es derogar dos incisos del Decreto 432/1997 y ajustar "la tramitación de pensiones no contributivas a la normas establecidas en la Convención de los Personas con Discapacidad, que cuenta con jerarquía constitucional (...) y en la Convención Interamericana sobre los Derechos de Adultos Mayores".
Desde el ultrakirchnerismo aseguran que una "alarmante cantidad de argentinos que cobraban pensiones no contributivas, cuyos beneficios han sido dados de baja, debido a una interpretación exagerada" del decreto. Por eso piden derogar los incisos f y h, que mencionan como regla para recibir la pensión "no estar amparado el peticionante ni su cónyuge por un régimen de previsión, retiro o prestación no contributiva alguna", ni "poseer bienes, ingresos ni recursos que permitan su subsistencia".
La disputa en este tema la habilitó en realidad el propio oficialismo, tras el zigzagueo a la hora de comunicar los motivos por la baja de pensiones. De hecho, el Gobierno prometió dar marcha atrás con esas decisiones, lo que generó aún más incertidumbre sobre el estado actual de ese sistema, que creció de forma exponencial y sospechosa durante el kirchnerismo.
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