24 de marzo 2010 - 00:00

Senado suma votos para resistir el rechazo K a nueva ley de cheque

Marcelo Guinle
Marcelo Guinle
El inestable equilibrio del Senado parece inclinarse otra vez a favor de la oposición en la batalla por la coparticipación de la ley del cheque. Tanto que el antikirchnerismo está a sólo tres votos de alcanzar el apoyo de los dos tercios de la Cámara para resistir incluso un eventual veto de Cristina de Kirchner a ese reparto de fondos.

A los 37 votos opositores, que incluyen a los peronistas de La Pampa, Carlos Verna y María Higonet, se suman ahora los oficialistas Marcelo Guinle (Chubut), Luis Viana (Misiones) y Guillermo Jeneffes (Jujuy). Tentados por el reparto automático de 11.500 millones de pesos extra para las provincias, estos legisladores se liberarán, al menos durante la sesión del próximo 7 de abril, de la dependencia financiera del Tesoro nacional.

A esa base ampliada de 40 votos se suma el aliado de la Casa Rosada Horacio Lores, del Movimiento Popular Neuquino, dispuesto a votar junto a la UCR, la Coalición Cívica, el Peronismo Federal y el socialismo. También José Martínez y Rosa Díaz, del ARI fueguino, se sumarían circunstancialmente al arco opositor para redondear un paquete de 43 votos, apenas tres menos de los dos tercios necesarios para resistir un eventual veto de la Casa Rosada a la coparticipación de los fondos recaudados con el impuesto al cheque.

Si bien los gobernadores kirchneristas respaldarán el próximo lunes en Olivos ante el matrimonio presidencial la iniciativa oficial de frenar el debate por el impuesto al cheque, no todos tendrían la capacidad de alinear a sus legisladores en el Congreso.

Ayer, el titular de la bancada de senadores de la UCR, Gerardo Morales, perturbó los ánimos kirchneristas al asegurar que al menos habría cuatro legisladores del oficialismo que podrían votar a favor de la modificación de la coparticipación del impuesto al cheque. «Habría cuatro legisladores oficialistas, pero también algunos legisladores de partidos provinciales, que siempre funcionan con el oficialismo, que estarían dispuestos a acompañar» la modificación de este impuesto, sostuvo Morales.

Ratificación

Por ahora sólo el gobernador de Tucumán, José Alperovich, ratificó de manera explícita que los diputados y senadores que le responden votarán en contra de la modificación que impulsa la oposición, porque su provincia perdería 500 millones de pesos anuales. Alperovich es uno de los pocos que puede asegurar respaldo al Gobierno esta vez, debido a que si bien el resto de los mandatarios levantaron el teléfono e intentaron convencer a los legisladores de cada jurisdicción, no lo consiguieron.

Los mandatarios provinciales temen que si se reparten los recursos generados por el cheque, la Nación deje de financiar varios programas clave como el PAF y determinados Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

Todos los gobernadores oficialistas almorzarán con Cristina de Kirchner el lunes en la quinta de Olivos, tal como lo hicieron los legisladores y empresarios durante este mes y febrero pasado, respectivamente. Ante ese encuentro, el gobernador mendocino Celso Jaque dijo que asistirá sabiendo que seguramente será un camino largo de recorrer porque habrá una discusión de muchos y diferentes intereses sobre la coparticipación primaria.

«Y luego los propios intereses donde todas las provincias, especialmente las más rezagadas como Buenos Aires y Mendoza, vamos a tratar de que se pueda hacer justicia en la distribución de los recursos», avisó Jaque. Las invitaciones comenzaron a llegar desde la noche del lunes a las gobernaciones, y no contemplan a los mandatarios díscolos ya que la jefa de Estado quiere evitarse un mal trago que pueda ser provocado por un reclamo opositor durante el almuerzo.

Enfrente y sin almuerzo siguen pujando gobernadores como Mario Das Neves (Chubut), Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Mauricio Macri (Capital Federal), aunque con claras diferencias sobre los temas que se debaten. Mientras el chubutense y el puntano buscan incesantemente que las provincias reciban el reparto de los 11.500 millones de pesos en juego, para Macri ese tributo debería ser eliminado porque «es muy distorsivo».

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