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Sensatez forzada: el PS francés abandona las promesas derrochonas
Crecimiento débil, déficit impresionante, desempleo elevado, crisis griega...la situación económica y sus consecuencias presupuestarias están dejando huella en la campaña con miras a la elección presidencial francesa de 2012 y condicionando los discursos de los principales candidatos a la primaria del Partido Socialista, cuya primera vuelta será el domingo.
«Haremos lo posible en función del crecimiento. Es un deber decir esto claramente», afirmó Francois Hollande, favorito en las encuestas con vistas a la primaria de la que surgirá el candidato socialista a la presidencia francesa, ilustrando así la nueva actitud de los socialistas en materia económica.
«Gobernar es elegir. Reduciremos algunos gastos inútiles para financiar nuestras prioridades como el empleo, el poder adquisitivo y la seguridad. Quiero que Francia respete sus compromisos con Europa. Es una obligación, pero en 2013 llevaremos el déficit público al 3% del PIB», había advertido su principal adversaria y hasta hace poco jefa del PS, Martine Aubry.
El programa de gobierno del PS, adoptado por más del 95% de sus militantes, refleja también esta nueva línea: «No se ha visto muy a menudo un partido de oposición y aún menos de izquierda, que entre sus objetivos antes de una elección presidencial, figure destinar la mitad de los ingresos fiscales para cubrir la deuda y el déficit», subrayó Gaël Sliman, del instituto encuestador BVA.
Otro de los seis candidatos a la investidura socialista, Manuel Valls, en el ala derecha del partido, se presentó en esta campaña como campeón de la austeridad, prometiendo destinar los márgenes presupuestarios al desendeudamiento, en un discurso completamente opuesto a las políticas de reactivación presupuestaria defendidas tradicionalmente por la izquierda.
Para Jean Dominique Giuliani, presidente de la fundación Robert Schuman, especializada en asuntos europeos, «la crisis hizo su entrada en el debate presidencial y todos los candidatos están obligados a tenerla en cuenta».
Realismo
«Las circunstancias imponen respuestas realistas y pragmáticas», sostuvo Schuman, antes de destacar que «todas las promesas des-mesuradas serán mal recibidas por la opinión pública francesa». El discurso del PS no convence a la derecha, que denuncia una subasta demagógica «lejos de las medidas que impone la situación», criticando por ejemplo, el anuncio de Hollande de contratar a 60.000 docentes en los próximos cinco años.
Pero las encuestas sobre intenciones de voto muestran que para reducir la deuda y luchar contra los efectos de la crisis financiera los france-ses confían más en Francois Hollande (48%) que en Martine Aubry (42%), lejos de Nicolas Sarkozy (28% contra Hollande o en 35% contra Aubry).
«El PS no da la impresión de querer gastar mucho dinero si vuelve al poder. A través del realismo de su discurso, da la impresión de ser responsable, en momentos en que buena parte de los franceses consideran que Sarkozy fracasó en ese terreno», consideró Bruno Jeanbart, del instituto encuestador OpinionWay.
«Nicolas Sarkozy es considerado peor que sus adversarios socialistas en asuntos como la educación, la salud, el empleo y el poder adquisitivo. Ahora, los socialistas inspiran más confianza que él en la economía y no está lejos de perder también en inmigración y seguridad», resume Gaël Sliman.
Frente a esta «revolución cultural» en las filas socialistas, como la calificó el diputado Pierre Moscovici, cercano a Hollande, sólo se ha plantado uno de los otros candidatos, el diputado Arnaud Montebourg, considerado en la izquierda del PS, que se niega a participar en un «concurso por un plan de austeridad que la izquierda querría hacer con la derecha».
Agencia AFP


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