Termina la Nochevieja en Reikiavik, Islandia. Un departamento confortable de una familia que los vecinos consideran perfecta. María ha llevado a sus hijos a la cama, una nena y un nene de dos años y medio. Flóki el compañero de trabajo de su marido, que ha venido a compartir la celebración, se está yendo. Son científicos dedicados a la matemática del caos. Los esposos llevan 11 años casados. El marido levanta una copa de champán, y le dice: "Tú serás la última mujer de mi vida", y le anuncia que se va a vivir con Flóki, porque descubrió que lo ama, que hacía tiempo que además de compañeros eran amantes, y concluye: "eres la excepción de mi vida. Me sentía bien contigo, pero sabía que no duraría para siempre". Es el impactante punto de arranque de esta novela, y de una contundente trasformación en la vida de María, que trabaja en ayuda humanitaria, y no puede entender cómo no se había dado cuenta de que su marido era homosexual, en qué se había equivocado ella, cómo era que habían llevado tantos años juntos y logrado tener hijos después de tanto buscar concebirlos. Pero no es la única excepción que María deberá enfrentar.
"La vida es impredecible, inesperada. Nadie puede controlar lo que pueda pasar. Yo la comparo con las novelas, pero la novela, en cambio, sí es predecible, aunque todo escritor trate de esconder la crueldad del mundo tras la búsqueda de la belleza", ha explicado la autora, y palabras como esas las sostiene desde la matemática el marido de María: "hay que suponer el caos, lo aleatorio y el vacío en cualquier ámbito de la existencia". Y con mayor fortuna ideas así surgen de Paula, personaje entrañable que sale en auxilio de la perpleja María. Paula es la vecina psicoanalista, consejera matrimonial, y "escritora fantasma" de novelas policiales que firma un autor comercialmente conocido, cuyo nombre jamás es revelado. Paula lleva a reflexionar sobre la forma de comprender lo que María piensa, sueña ( por ejemplo, obsesivamente, el regreso de su marido pidiéndole perdón) o las actitudes que tiene, como arrancarle el chupete a su hijo varón y llevarlo a la peluquería para que le corten "esos rizos dorados", y dejar de darle el sobrenombre Bambi para llamarlo con un bien masculino Björn. Paula la advierte de los coqueteos de un vecino ortnitólogo, y que no le debe importar que sea más chico que ella. Pero Paula además lleva a la novela planteos sobre qué significa escribir, para qué sirve la literatura, cómo es el trabajo del narrador, en un juego metaliterario que afortunadamente nunca peca de la soberbia ensayístística.
Otra excepción es la aparición de Arthur, el padre biológico de María. Fue concebida por su madre a los 19 años en un viaje de estudios. Toda su vida María tuvo un "padre del corazón" que consideró su padre, y 40 años después el hombre que la engendró, que está muy enfermo, quiere conocerla, y mucho más que eso. Y hay aún una excepción final de una ansiada adopción que llega en forma ya inesperada a coronar la historia.
La multipremiada escritora islandesa Ólafsdottir consigue una novela de ritmo sostenido, con intriga de thriller en un drama sentimental que evidencia las profundas transformaciones que se han dado en las relaciones humanas.
| M.S. |



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