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"Sequía puede reducir suba del PBI hasta en un punto"
• Lo dijo Robert Wood, del Economist Intelligence Unit.
• Igual estima crecimiento del 5% o del 5,5% en 2011
Robert Wood
Wood es un economista de la EIU, consultora que pertenece a la revista británica The Economist. Desde la sede de ese organismo en Nueva York, respondió a las preguntas de Ambito Financiero. Con respecto a la situación internacional señaló que «si bien este año hay preocupaciones sobre la estabilidad de deuda en Europa, en el mediano plazo los mercados comenzarán a mirar hacia las finanzas públicas de EE.UU.».
Periodista: ¿Cómo ve la economía argentina en 2011?
Robert Wood: Parecía que la Argentina iba a crecer entre el 5% y el 5,5% este año. La sequía pesará sobre la cosecha de soja, pero otros cultivos no se afectarán tanto. Y los precios internacionales serán favorables, disminuyendo el impacto negativo sobre las cuentas externas. Con todo, la sequía podría reducir el crecimiento del PBI entre 0,5 y 1 punto, dependiendo de cuán aguda sea. La expansión seguirá siendo impulsada por políticas fiscales y monetarias expansivas, en parte reflejando que es un año electoral, lo que preocupa por la factura que puede pasar al nuevo Gobierno en 2012.
P.: ¿Cree que se debe emitir deuda en los mercados internacionales?
R.W.: La gran liquidez internacional (aumentada por el programa de QE2 de la Reserva Federal mediante la inyección de u$s 600.000 millones) junto con el alejamiento del temor de una posible doble caída en los EE.UU. hace que el apetito por el riesgo entre inversores internacionales haya aumentado. Con el incremento en la demanda de títulos de alto rendimiento y con la nueva reestructuración de la deuda en 2010, los spreads sobre los bonos argentinos indican que una emisión con tasas en menos del 10% sería factible. Sin embargo, parece que el Gobierno prefiere no emitir mientras tenga acceso a otras fuentes de financiamiento, incluyendo el uso de reservas internacionales del Banco Central.
P.: ¿Es suficiente esta estrategia?
R.W.: Colocar deuda soberana no sólo es una cuestión de cubrir necesidades de financiamiento del Gobierno central: sirve como un «benchmark» (tasa de referencia) para emisiones provinciales y empresariales, que estaba y está haciendo falta en la Argentina. Como la reestructuración de 2010 ayudó a reabrir las puertas a los mercados para las entidades subsoberanas y corporaciones, parece que los hacedores de política consideran que no es tan necesaria una emisión. Esto a pesar de que las condiciones en los mercados son bastante favorables para los emergentes en el corto plazo. Claro, un fortalecimiento en el manejo macroecónomico en la Argentina ayudaría a bajar el riesgo-país todavía más; sin embargo hay escasas señales de un cambio en este sentido.
P.: La inflación aparece nuevamente como la principal dificultad de varios países. ¿Qué debería hacer la Argentina para enfrentarla?
R.W.: El aumento de la inflación en los países emergentes refleja un shock en los precios de los commodities, principalmente de alimentos. Es más agudo en China e India pero también está afectando a Brasil. También en cierta medida refleja una tardía normalización de las políticas de estímulo por parte de los emergentes en respuesta a la crisis internacional. Sin embargo, el manejo macroeconómico en estos países fue más coherente que en la Argentina, lo que ayudará a reanclar las expectativas de inflación. Aunque el proceso seguirá siendo difícil si los precios de los alimentos siguen aumentando.
P.: La Argentina ya lleva varios años de subas de precios.
R.W.: Empezó a ser un problema en 2005 cuando las políticas de estímulo que ayudaron al país a recuperarse de la crisis de 1998-2002 no fueron normalizadas mediante la adopción de políticas fiscales y monetarias más prudentes, a la par de un gradual desmantelamiento de subsidios que crean distorsiones económicas y dificultan el control de los precios. Desde entonces hubo una serie de medidas heterodoxas para intentar frenarla, que aumentan las distorsiones y carecen de credibilidad. Con una inflación consolidándose alrededor del 30%, un eventual proceso de ajustes es más difícil de realizar y dañino para la economía.
P.: ¿Cómo evalúa la situación internacional?
R.W.: El crecimiento global será liderado por los países emergentes, mientras que la recuperación de la crisis en los países desarrollados seguirá siendo gradual. Aun si EE.UU. crece el 3% en 2011, no quiere decir que vamos a ver una recuperación vigorosa. El nivel de desempleo seguirá siendo alto (por encima del 9%) debido a un débil proceso de creación de empleos. El consumidor estadounidense seguirá haciendo ajustes en sus balanzas, reduciendo la demanda, mientras que el sector inmobiliario sigue estancado. Si bien el sector corporativo se encuentra más sólido ahora, en términos de sus utilidades no se tradujo en la creación de puestos de trabajo. Por otro lado, el impulso fiscal causará una factura mayor a pagar en el mediano y el largo plazo. Si este año hay preocupaciones sobre la estabilidad de deuda en Europa, en el mediano plazo los mercados comenzarán a mirar hacia las finanzas públicas de EE.UU., si es que no se presenta un programa de largo plazo de consolidar las finanzas públicas.
P.: ¿Entonces la preocupación sigue siendo más EE.UU. que Europa?
R.W.: El riesgo de una doble caída en los EE.UU. y por ende en la economía global se alejó. El principal riesgo en 2011 es de un posible default en un país grande en Europa, como España. Si bien varias colocaciones tuvieron cierto éxito este año, siguen los temores a mediano plazo. Los hacedores de política europeos están discutiendo ampliar los programas de apoyo financiero. Sin embargo, dada la poca coordinación entre los países europeos hasta la fecha, existe mucha incertidumbre sobre si las acciones necesarias se realizaran.
Entrevista de María Iglesia


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