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Servido en bandeja

-¡¡¡¡Goooooooollllllll!!! ¡No lo puedo creer, extraordinario, es nuestra tarde!
Pero curiosamente el volante de River desapareció olímpicamente de la cancha los 89 minutos restantes. Sin gravitación alguna, en un equipo donde las ideas escasean y la cabeza fría sólo existe si alguien recibe un cocazo y le ponen una bolsa de hielo, es difícil generar algo. Y si lo poco que generás no lo sabés resolver, entonces estamos en el horno. Boca inmediatamente reaccionó con lo que sabe hacer, empujar, poner cara de malo y tirarte ciento sesenta centros "a la carga Barracas".
Sobre los 19 minutos escapó Iturbe, vértigo puro y un balde en la cabeza, pero cuando estaba mano a mano con Orión quiso buscar el pase a Funes Mori pero interceptó milagrosamente un defensor xeneize.
-¡¡¡Funes Mori!!! ¡Da el paso, no te escondas detrás del defensor! Iturbe no la hizo mal pero el "Melli" no se desmarcó, no buscó el espacio libre.
-Atrás Boquita no hace pie, viene blandito de tren trasero, tenemos que liquidarlo.
Avisó Funes Mori rematando por arriba del travesaño un rebote tras un tiro libre de Vangioni y tres minutos después Sánchez, con displicencia, desperdició la ocasión más clara de toda la tarde. -¡¡Nooo, nooo!! Sánchez, vivís jugando atolondrado, volando por el aire cincuenta veces por partido, y la única vez que la tenés que reventar resulta que la tocás de cachetada. A este muchacho hay que setearlo de nuevo, reprogramarlo. Esto es un clásico, Sánchez, 365 días esperándolo, y vos te ponés a pelotudear en el área chica. Como siempre, después del fallido 2 a 0 de Sánchez, el pelado uruguayo, pero de los otros, le dio una lección de definición a su compatriota y la mandó a guardar. Empate de Boca y a llorar al Vaticano. El segundo tiempo fue Titanes en el Ring. Fútbol ni con cuentagotas. Se fueron Iturbe y Ponzio a los 11 minutos e ingresaron Mora y Cirigliano. A los 22 minutos Delfino, como siempre hilando fino, lo echó a Ramón y empezó a perder el control del partido.
-No, Ramón, no. A la B se fue River, y River somos todos.
-Boca festeja los empates, como dice Ramón, y si no, festeja penales. Pero nosotros teníamos un banquete servido en bandeja y terminamos comiendo un choripán de parado bajo la lluvia.


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