5 de febrero 2016 - 00:00

Servini, a fondo: controlará las elecciones de provincia y Capital

Leónidas Moldes, María Servini de Cubría y Daniel Angelici.
Leónidas Moldes, María Servini de Cubría y Daniel Angelici.
 El oficialismo impuso ayer su artimética en el Consejo de la Magistratura para revisar las subrogancias en las distintas instancias del Poder Judicial.

El resultado más rutilante fue que la jueza federal María Servini de Cubría tendrá competencia electoral tanto en la Capital como en la provincia de Buenos Aires, o sea, los dos distritos más taquilleros cuando de elecciones se trata.

El plenario de ayer tuvo superficie técnica, pero trasfondo netamente político. La competencia electoral que hasta ayer estaba en manos del subrogante Ernesto Kreplak, que fue funcionario durante el kirchnerismo en la cartera de Justicia, ahora pasa a Servini, quien ya comienza a revelarse como una socia estratégica de Balcarce 50 (al igual que lo ha sido con administraciones anteriores).

No sólo es la jueza que firmó la cautelar para organizar la logística de la asunción presidencial de Mauricio Macri, sino que a su despacho acceden desde Elisa Carrió hasta Daniel Angelici, actores de la liga Cambiemos que se observan mutuamente con recelo. De hecho, ella misma ha hecho lo posible para que esas hostilidades no tomen estado público.

La confirmación de Juan Carlos Cubría (hijo de la magistrada) como administrador general del Poder Judicial es otra señal en el mismo camino.

El encumbramiento de Servini es un reflejo de la táctica política del Gobierno en su etapa inicial: mostrar apertura y heterogeneidad con una oficina dedicada a reforma política que conduce un ajeno al oficialismo para luego centralizar el arbitraje de las dos geografías principales en una misma jueza. Algo así como hacer un road-show con opositores y luego completar la Corte por decreto.

Bajo las coordenadas del representante del Ejecutivo, Juan Mahíques, el macrismo aprovechó el plenario para limitar el accionar de jueces que han generado dolores de cabeza al PRO.

Las juezas subrogantes de Santa Rosa y Río Gallegos que firmaron cautelares contra la incorporación de Pablo Tonelli a la Magistratura fueron apartadas de sus cargos.

También se intervino el fuero Civil y Comercial donde dos conjueces abogados nombrados por el kirchnerismo emitieron fallos contra el Grupo Clarín. Ambos fueron reemplazados por jueces de San Justo cuyos tribunales no se encuentran todavía habilitados a nivel edilicio. Algo similar ocurrió con un juzgado de Lomas de Zamora donde terminó ubicado un juez designado para el distrito de Moreno.

Registro

El plenario de ayer permitió registrar algunos detalles sobre el funcionamiento de los bloques que se reparten la escena en el pleno.

En el caso del oficialismo, mientras el juez Leónidas Moldes apoyó las diferentes designaciones impulsadas por dicho grupo, el juez Luis Cabral en dos ocasiones se manifestó en contra aunque esto fue especialmente para diferenciarse de la jueza Gabriela Vázquez.

En el caso del grupo más cercano al peronismo, por ahora prima cierto sentido de apertura. Todas las determinaciones sobre subrogancias se aprobaron con 9 votos. Según el caso los dos restantes los aportaron o Vázquez y el académico Daniel Candis o este último junto a Héctor Recalde.

El kirchnerismo ultra sólo tiene una silla en el organismo.


Estas conductas deben tenerse en cuenta desde el momento en que el macrismo avance sobre los concursos para cubrir espacios de poder de forma definitiva y no sólo transitoria, como ocurrió ayer.

La otra conclusión elemental del plenario es que la Casación Penal federal, máximo tribunal de esa materia, ha quedado definitivamente cerrada a jueces externos. Cabral intentó recuperar su subrogancia allí, de hecho le había requerido una resolución al juez contencioso Estaban Furnari que le sirviera como llave de regreso. Fue imposible, de hecho en ese último pedido a Furnari el juez ya no contaba con el patrocinio del estudio Cassagne.

Dejá tu comentario