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“Si la economía crece 1,5% en 2018, será una buena noticia”
• ENTREVISTA A DANIEL ARTANA
En la tradicional entrega, el economista jefe de FIEL consideró que no estuvo claro cómo operó el Banco Central durante la turbulencia, estimó un menor crecimiento para este año y niveles de inflación similares a los de 2017. Rechazó la idea de que el país esté cerca de vivir un contexto similar al de 2001. “La decisión de ir al Fondo tiene algún riesgo, ya que se está usando la última carta”, observó..
Financiamiento. Hay que elaborar un programa de mediano plazo.
4| Crecimiento para 2018
Es difícil hacer proyecciones ahora porque va a depender del momento donde se empiece a normalizar la tasa de interés, que va a llevar un tiempo. Vamos a tener un tercer trimestre donde la economía probablemente no crezca. Antes de todos estos líos, proyectábamos un crecimiento del 2,5%, producto de la sequía, pero en promedio, si este año termina en 1,5% será una buena noticia. Y si uno hace las cosas bien, puede retomar el ritmo de crecimiento el año que viene.
5| BCRA durante la turbulencia
El Banco Central trata de operar con todas las herramientas que tiene; no se lo puede limitar porque en algún momento tuvo problemas políticos con las operaciones de futuros. Ahora, en el transcurso de la crisis no me quedó muy claro cómo estaba interviniendo, ya que en un principio dio a entender que buscaba poner el foco en la inflación de mayo, que se esperaba alta, pero luego no quedó muy claro el objetivo. En la primera parte del año, el BCRA había agregado un instrumento temporalmente aparte de la tasa, con la venta de reservas para estabilizar al tipo de cambio en torno a los $20, para usar un número redondo. Esto se justificaba porque se había detectado que la depreciación del tipo de cambio entre noviembre y febrero había tenido algún impacto sobre la inflación core. Pero cuando se desató la turbulencia, uno entró en otro juego, con la salida de capitales de los países de la región y la depreciación de las monedas. No entendí por qué vendieron u$s1.475 millones a una paridad del $20,20, por ejemplo. Quizás pensaron que el fenómeno podía ser transitorio, pero no quedó claro el objetivo porque vendieron divisas en un contexto donde el precio crecía, hasta que luego puso la orden de u$s5.000 millones a $25 y el público entendió que había un techo de corto plazo. Eso, junto a la colocación en pesos del Ministerio de Finanzas, ayudó a calmar las aguas. La pregunta es por qué no lo hicieron antes, pero a veces es fácil opinar ex post.
6| Principales riesgos externos
Está el riesgo de que siga subiendo la tasa del Tesoro de EE.UU. Hay informes de bancos que siguen la coyuntura norteamericana que indican que esto puede no haber terminado acá y que se puede apuntar a una tasa de interés más alta. Hay un debate muy interesante sobre la tasa de interés real a la cual converge la economía americana. Hoy en día, si se mira ajustada por la inflación de EE.UU., está por debajo del 1% anual, cuando históricamente se ubicó 3 veces por encima de esta cifra. La pregunta es: ¿convergemos a un número de la historia o vamos a niveles más bajos? Aunque crezca un poco, con una inflación del 2% en el largo plazo, tendríamos mayores subas en las tasas, que podrían ser de entre medio punto o un punto adicional. La segunda cuestión es que nos ha complicado que la recuperación en Brasil viene más lento de lo que se esperaba. También está el problema de la sequía, que se verá parcialmente compensado por los precios, pero el año que viene se perderán más de 20 millones de toneladas, que es un número muy importante. Eso también es externo porque es un evento climático que no ocurre todos los años.
7| Diferencias con 2001
Esto no tiene nada que ver con 2001. En su momento, el país tenía una caja de conversión, en un momento donde la situación macroeconómica requería de una depreciación del tipo de cambio real, pero con esta caja no se podía hacer depreciando, sino deflacionando, una mala solución siempre. La economía tenía la mayoría de los contratos definidos en dólares; si se salía de la conversión, se corría el riesgo de que quebraran los bancos y el soberano, lo que terminó ocurriendo en el 2002. Se decidió armar una asistencia especial para los bancos y se terminó en el default de la deuda. Hoy en día no estamos en la misma situación. El tipo de cambio flotante da una mayor ventaja frente a esa situación, pese a que no arregla todos los problemas mágicamente. Además, Argentina estaba en una situación complicada porque había salido de los mercados voluntarios de deuda en marzo del 2000 y tenía cortado el financiamiento. El tercer elemento es que el país había realizado un blindaje que no se había cumplido y había recibido un apoyo muy importante de la comunidad internacional. Y ante el incumplimiento, el FMI dejó de apoyar al país. Ninguna de estas cuestiones está presente hoy en día. Realizar este análisis está comparar peras con tomates. Nunca se terminó de comprender el problema del 2001: era una situación desesperante de falta de plata, pero estamos a años luz de un contexto similar.
Entrevista de Caetano Mohorade


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