16 de junio 2011 - 00:00

Si quiere, culpe a Grecia; y si no, piense

Si quiere, culpe a  Grecia; y si no, piense
Tal vez lo que mejor grafique lo que está sucediendo es el creciente número de comentaristas y vendedores tratando de convencer al resto de que Grecia no es el próximo Lehman. Por supuesto que no lo es. Lehman era una empresa y Grecia es un país. Uno quebró y el otro podría quebrar. La diferencia es que, más allá del marketing, la caída de Lehman no tuvo mucha cola ya que fue sólo un síntoma de lo que ocurría, mientras que el default de Grecia puede generar un efecto arrastre de resultados impredecibles. Dicho de manera más clara, la caída de Lehman fue una anécdota, mientras que la caída de Grecia podría ser un problema real. Podríamos aprovechar la columna de hoy para tratar de explicar cómo impactaría el default griego sobre los bancos franceses y alemanes (lo hicimos tiempo atrás), los graves problemas políticos que esto desencadenaría en la eurozona (también lo hemos comentado), el eventual efecto contagio primero sobre los PIIGS y luego sobre los países emergentes, el cambio en los flujos a las monedas y commodities, etc., pero sería repetir más de lo mismo. Desde hace más de un año Grecia camina por el filo del default, así que nadie de buena fe (o medianamente inteligente) puede decir que le sorprende lo que está ocurriendo o lo que está por venir.

El Dow se desplomó ayer el 1,48% (cerró en 11.897,27 puntos), reduciendo la capitalización del mercado en casi 100.000 millones de dólares (el PBI de Grecia es de unos u$s 300.000 millones, el 20% menos que el de Argentina). Si quiere culpe a Grecia, pero por las dudas no se olvide de anotar que la inflación del último mes fue la más elevada de los últimos tres años y que tal vez antes de lo esperado la Fed comience una política de tasas de inflación máximas, que pueden terminar demostrando más cosas malas que buenas de quienes dirigen los destinos económicos de la mayor potencia económica del mundo.

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