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Silke exhibe “Los Arcanos en Seda”
En su nueva muestra, Silke vuelve a expresarse a través de un oficio que le permite infinitas y meditadas combinaciones de formas, tramas y texturas en brillantes colores.
Silke pinta, no con pinceles sino con los coloridos retazos de tela con los que en su infancia pasaba horas armando y componiendo sus cuadros («Cuando sea grande quiero ser pintora y maga»). Es un nombre destacado de nuestro arte textil, que ha realizado más de 200 muestras tanto en la Argentina como en el exterior y ha sido galardonada con importantes premios.
Después de once años, Silke vuelve a exhibir en el Museo Nacional de Arte Decorativo (Av. Del Libertador 1902) «Los Arcanos en Seda», una serie de 22 tapices de gran tamaño y pregnancia visual a través de un oficio que le permite infinitas y meditadas combinaciones de formas, tramas, texturas en brillantes colores.
Pero en Silke no sólo es el oficio lo que cuenta sino la «obra total», el porqué de la vida. Los Arcanos es el resultado de una labor que duró siete años, de gran contenido simbólico que se puede leer desde el mito, la numerología, la visión jungiana. Con su contagiosa energía, Silke siente y transmite la necesidad de remontarse a lo antiguo y a lo eterno, a la esencia, a lo sagrado, de allí su interés por los arcanos que, según su etimología, significa conocimiento secreto, las antiguas sabidurías.
Silke elige la seda natural porque es el material más cercano a la luz, transmite una energía positiva en su liviandad. Utiliza las anilinas más nítidas existentes, las mezcla hasta conseguir las sutilezas de color que componen el espectro del arco iris. Es casi imposible elegir entre los 22 trabajos , una verdadera fiesta visual, pero inclinamos la balanza ante «La Justicia». Una imagen femenina de espaldas, en colores fríos cubierta por un manto a manera de las plumas del pavo real y sus miles de ojos. Una espada al centro, la balanza, símbolo de equilibrio y sus brazos en colores más intensos, provoca y enfrenta ante su significado: la solución salomónica, la objetividad, el poder de decisión, de análisis, de juicio, superación del pasado, equilibrio y orden, lealtad, discernimiento.
Completa esta muestra, que clausura el 25 de abril, una serie de visitas guiadas a cargo de la artista y de especialistas y es anticipatoria de la 5ª edición de la Bienal de Arte Textil que se desarrollará simultáneamente en 13 museos y centros culturales a comienzos de abril.
*Es reciente el ingreso de Andrea Ban al mundo de las artes plásticas en el que estudió pintura con artistas como Marisa Varela y Sergio Bazán, entre otros. Sin embargo, desde 2007, ha sido seleccionada y ha recibido Premios y Menciones en la Universidad de Belgrano, el Salón de Artes Plásticas Benito Quinquela Martín y en la 3a Bienal de Pintura Copime.
Su obra está relacionada con el viaje, real, imaginario o el que procede de relatos y situaciones vividas por sus ancestros. La imagen base es una estación ferroviaria cuya arquitectura exhibe ese despliegue del hierro del apogeo de la era industrial: columnas, curvaturas, bóvedas transparentes. Por el contrario, los trenes tienen la contemporaneidad de un «bala», ¿están detenidos? ¿entran? ¿salen?.
En esta ambigüedad reside parte del interés de la serie que presenta en Galería Thames (Thames 1776), «Encuentro sin Tiempo», una trama geométrica enriquecida por un amplio espectro cromático, fluor, artificial, que maneja con gran solvencia y que se opone a la imagen gris de esta arquitectura.
Andrea Ban da algunas pistas en cuanto a la presencia humana, algunas valijas, quizás olvidadas, en los andenes vacíos.
Y gracias a esas pistas, obliga a mirar con atención porque no se puede asimilar la totalidad de la imagen de una sola vez, es entonces cuando se descubren otros elementos y en ese descubrimiento reside también el interés por una pintura en la que afortunadamente, contrariando una expresión apocalíptica de Jean Baudrillard, «existe aún la posibilidad de una mirada».


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