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Simpática invasión de pequeños aliens
Parecida a muchos subproductos del «E.T.» de Steven Spielberg, la cualidad principal de «Pequeños invasores» es enfocar menos a los marcianitos que a los chicos que los enfrentan.
Formada por una avanzada de marcianitos lo bastante torpes para quedar atrapados en el altillo de una casa de vacaciones, la invasión extraterrestre de este film de ciencia ficción infantil podrá ser medio como de cabotaje, pero no por eso menos simpática.
La trama. pero sobre todo el clima, de «Pequeños invasores» recuerda a algunos semiclásicos de la ciencia ficción de tono familiar que resurgió especialmente en la década de los 80 luego del éxito del «E.T.» de Spielberg, sólo que desde entonces se han visto tantas invasiones de aliens simpáticos o falsamente amenazadores que difícilmente ninguna película del ramo podría agregar algo demasiado nuevo al asunto, aun en el caso de que realmente lo intentara. Por eso, además de su absoluta falta de pretenciones, la cualidad principal de esta película es la manera de enfocar no tanto a los marcianos sino a los chicos que los enfrentan evitando que sus padres se enteren del peligro que acaba de llegar del espacio, ya que descubren que los aliens pueden controlar a un adulto al estilo «usurpadores de cuerpos», pero que no pueden hacer lo mismo con el cerebro de un infante.
Los marcianitos de cuatro brazos e intenciones de lo más belicosas varían de lo realmente hostil hasta lo directamente tierno tipo muñequito de peluche. Los efectos especiales son excelentes -especialmente hacia el final cuando se aproxima la invasión masiva a nuestra planeta-, y a devir verdad, son las buenas actuaciones del elenco de chicos el rubro mas fuerte de la película, aunque el nivel de agresión antimarciana -es decir aplicable a todo lo que los rodea- puede llegar a resultar preocupante para los padres acompañantes, que agradecerán de todos modos el buen ritmo y la escasa duración de este entretenimiento decididamente menor, pero agradable.
D.C.


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