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Sin Ganancias pero con subsidios, Gobierno busca frenar paro del 31
Aníbal Fernández, Roberto Fernández, Omar Maturano y Carlos Tomada
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, recibirán a las 9 una comitiva de gremialistas. Estarán el líder de los colectiveros (UTA), Roberto Fernández con su segundo, Mario Calegari; el jefe de los maquinistas ferroviarios de La Fraternidad, Omar Maturano, el portuario Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), el camionero Omar Pérez (en representación de Hugo Moyano, vetado desde hace años en la Casa Rosada), y el aeronáutico Juan Pablo Brey (Asociación Argentina de Aeronavegantes).
Los dirigentes integran el núcleo de convocantes a la huelga del 31 de marzo, que tiene como eje central la protesta contra Ganancias. Se trata de sindicalistas que representan tanto a la versión oficialista de la CGT, como Fernández y Maturano, como a la opositora (Schmid, Pérez y Brey) y que se pusieron a la cabeza de las 22 organizaciones resueltas a participar de la medida de fuerza, y cuyo vector común de protesta es el impuesto que impacta sobre los salarios superiores a 15 mil pesos en bruto.
A la espera de una confirmación del paro por parte de sus organizadores, la CGT de Moyano y la Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo, así como la CTA de Pablo Micheli, dejaron en suspenso para los próximos días su segura adhesión. Si no la ratificaron hasta ahora es porque temen la intervención del Gobierno con la resolución puntual de algunas demandas de los organizadores, y la chance concreta de levantamiento de la huelga.
De hecho, esa será la estrategia que usarán hoy Aníbal Fernández y Tomada durante el encuentro, según pudo confirmar este diario. La principal solución con la que cuentan los funcionarios es un nuevo desembolso de subsidios en el transporte de micros de larga distancia, que ocupa a unos 22 mil choferes afiliados a la UTA y que de manera recurrente amaga con despidos masivos con el argumento de no estar en condiciones de competir con las promociones de Aerolíneas Argentinas. Sin los pagos estatales, los empresarios de la actividad alegan estar imposibilitados de pagar los salarios.
En agosto del año pasado, cuando las versiones disidentes de la CGT tenían en marcha una huelga nacional para fin de mes, el Gobierno aumentó en $ 95 millones los subsidios a las empresas de transporte que así pudieron firmar una paritaria demorada desde enero. Con ese desembolso la UTA se bajó de la protesta, que perdió contundencia decisiva. En el Ejecutivo dan por hecho que en este caso repetirán el esquema con nuevos pagos para ese sector.
Otra certeza de los funcionarios es que no darán hoy señal alguna respecto de posibles cambios en Ganancias. La lógica es que el Gobierno, en caso de avanzar en alguna modificación, sólo podrá informarla a la CGT oficialista, de Antonio Caló, pero en ningún caso a un grupo de sindicalistas del transporte, en su mayoría opositores.
A lo sumo, el jefe de Gabinete y el ministro de Trabajo tomarán nota de las demandas puntuales de los otros gremios. En el caso de Maturano, de La Fraternidad, le recordarán la reciente decisión oficial de traspasar a la órbita estatal la administración de todas las líneas ferroviarias, un anhelo y reclamo persistente de los sindicalistas de la actividad. De hecho, el gremio mayoritario Unión Ferroviaria apuró su aval y celebración de la medida.


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