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Sin llegar al disfraz, explotó Cristina un vestuario temático
Esta semana Cristina adoptó su look de acuerdo con la ocasión. Posó como una ciclista cuando anunció planes para renovar bicicletas. En su encuentro con «Roña» Castro, se calzó el cinturón de campeón de boxeo.
Desde la semana pasada, cuando para su cumpleaños usó pantalones y se animó a una campera «rompevientos», repite la tendencia y así cada día agrega ropa informal y mezcla con accesorios en el intento de simpatizar con el vestuario de acuerdo con la ocasión. Sin embargo, se dejó fotografiar con algunos accesorios que nada tienen que ver con su pasión glamorosa y sus últimas intenciones de volcarse a lo sobrio y formal que bien le sienta aún sin abandonar el maquillaje excesivo del cual no puede desprenderse.
Poco común
Cap, como se llaman las gorritas con visera, y bicicleta en mano para anunciar el martes un plan de renovación de ese medio de locomoción, pose más propia de una ciclista orgullosa, pero con vestido de cóctel. Algo tan poco común, que favoreció críticas y chanzas. Raro en Cristina de Kichner, siempre atenta a su imagen al punto que los fotógrafos de la Casa Rosada tienen órdenes estrictas de cuidarla cada vez que la retratan para que se vea perfecta. Pero la gorrita blanca con visera la dejaba al borde de lo grotesco al no tener nada que ver con el vestido chemise de alta costura, los tacos aguja y las joyas de oro que llevaba ese día. Un contraste que intentó ser simpático, pero quedó excesivo.
Versión «Tigresa»
Algo parecido sucedió el miércoles, cuando las fotos la mostraron con un cinturón de boxeo -obsequio de Jorge «Roña» Castro- calzado sobre su tailleur. La hizo aparecer como una versión fashion -y por supuesto superfemenina- de la boxeadora Marcela «Tigresa» Acuña.
Será que ahora la dama intenta adecuar su estilo en función de su agenda diaria, un «look temático», como se usa en fiestas a las cuales los invitados son convocados a concurrir vestidos de acuerdo con una década que se rememora o a una fecha en particular.
Esa tendencia la exploró ya en sus viajes al exterior, cuando incorporó al ajuar algo característico del destino que visitaba. Colores llamativos en Brasil, chapka (gorro en piel de zorro) en su viaje a Rusia, maquillaje «faraónico» en Egipto, vestimenta «Real» para concurrir al Palacio de Madrid.
Cuesta imaginar a Cristina de Kichner vestida con bombacha de gaucho para dar a conocer medidas para el campo o con una amplia campera de cuero, al estilo Moyano, para reunirse con sindicalistas, si es lo que pretenden los asesores presidenciales. En definitiva, su propio instinto la mostraba más adecuada hasta ahora.
Objetivo
«Es obvio que Cristina
de Kichner está tratando de mejorar su imagen para mostrarse más cercana al argentino común y tener así más llegada al público. Pero mostrarse simpática es una cosa y ridiculizarse es otra», castigó uno de los especialistas más consultados sobre protocolo.
Como sea, es notable el cambio. De un día para
el otro modificó su manera de vestir, y si bien sigue eligiendo diseños de su modista de confianza Susana Ortiz, cada vez es menos descontracturada e informal.


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