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Sin pogo ni quejas
Los equipos técnicos controlaron que no se superaran los límites sonoros (100 decibeles en la cancha, 75 afuera) y vibratorios establecidos. Actualmente, en River, el público que asista al campo durante un recital debe estar sentado, hasta que no se encuentre una superficie adecuada para reducir el impacto de las vibraciones generadas por saltos y pogos.
Santilli recordó que en los últimos conciertos, como el de AC/DC, habían llegado hasta un 41 por ciento de exceso del límite establecido. No obstante, señaló también que «lo ideal es que haya gente parada y haciendo pogo porque eso significa entradas más baratas para todos, así que tendremos que seguir trabajando para lograr que haya pogo pero sin vibraciones perjudiciales. Eso se puede conseguir con más inversión en el estadio».
El de Bon Jovi fue el primero de una serie de recitales donde se establecen limitaciones para el campo de River. Por las vibraciones no puede haber gente de pie en ese sector y, por ello, se lo dividió en zonas con sillas atornilladas al piso.


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