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Sin subsidio, subte costaría $ 2,69
Según Walter Cont, economista de FIEL, «es un número insostenible para los estándares históricos, que han estado por debajo del 0,5% del Producto». Si bien hasta el momento no hubo decisiones concretas por parte del Gobierno para modificar esta situación, Cont advirtió que este tema debería estar debatiéndose ya, porque «es algo complejo, cuyos cambios deberán instaurarse en forma progresiva, en un lapso no menor de 10 años».
La intención de los subsidios es algo que no se cuestiona; es su estructura lo que genera rechazo. Algunos son indiscriminados y hacen llegar el beneficio a sectores que ciertamente no lo necesitan, engrosando año a año el costo total de aquéllos. Desde 2006, la cifra viene subiendo en forma sostenida. Ese año, según informaron en Bein y Asoc., el monto total fue de $ 6.486 millones, en 2007 trepó a $ 14.626 millones y ya en 2008 se duplicó, alcanzando los $ 30.911 millones.
«Se subsidia virtualmente a todo el mundo. El monto total es excesivo. En el caso del transporte, se trata de un subsidio salarial. Se termina beneficiando a las empresas. Además, es geográfico; los santafesinos podrían preguntarse por qué nosotros no tenemos, ya que sólo corre para la gente de Capital y la que ingresa desde el conurbano», adviritó el economista Pablo Rojo, ex presidente del Banco Hipotecario y actual director de la Consultora Río Bravo. En este sentido, agregó que «algunos subsidios deberían comenzar a reestructurarse con rapidez, porque representan una gran carga para el gasto y obligan a postergar algunas necesidades muy importantes».
Electricidad
En el caso de la energía eléctrica, a lo largo de 2009 Cammesa recibió partidas que alcanzaron $ 8.538 millones, destinadas a comprar fueloil a Venezuela, para sustituir la escasez de gas en las usinas térmicas. Al mismo tiempo, el informe de Bein y Asoc. subrayó que tratándose del gas, en igual período se transfirieron $ 2.740 millones para importar el comestible desde Bolivia y GLP por barco.
«Si el objetivo es subsidiar a las familias de bajos recursos, hay una falla», explicó Cont respecto de los costos actuales de la electricidad para consumo domiciliario. Actualmente, existe una tarifa parcialmente congelada para usuarios de bajo consumo y otra que aumenta cuando crece el gasto. Según Cont, la estructura de este subsidio es ineficaz por dos razones: «Hay un error de exclusión de familias de bajos recursos que consumen mucho y un error de inclusión de aquellas de alto poder adquisitivo que consumen poco y pagan la misma tarifa en pesos que en 2001».
Por otra parte, este tema no escapa a la puja política entre oficialismo y oposición. «La conciencia de desarmar esta estructura está en todos los sectores, pero cuando el Gobierno lo hizo en 2008 lo acusaron de implementar un tarifazo que luego terminó en la nada. Anteriormente lo intentó la oposición, con igual resultado. Los subsidios se transformaron en una suerte de rehén del arco político», concluyó Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica.


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