16 de febrero 2015 - 00:00

Sin temor a la fusión de lenguajes

Sin temor a la fusión de lenguajes
"Tangos para piano". Pablo Estigarribia. Torquato Tasso/Epsa Music 1709-02.

Chaqueño de Resistencia, Pablo Estigarribia forma parte de la nueva camada de músicos jóvenes del tango. Y como tal, es de los que se sienten herederos por igual de los antiguos maestros de la primera mitad del siglo pasado como de las innovaciones planteadas años después por Ástor Piazzolla; y de los que no tienen prejuicios a la hora de atreverse con la fusión de lenguajes. Tiene un currículum que avala su trabajo: hizo escuela con la Orquesta Emilio Balcarce, integró las agrupaciones de Lisandro Adróver y Víctor Lavallén, y es parte de la compañía "Tango Pasión" con la que ha actuado en distintos lugares del mundo.

Para su disco debut eligió un timbre poco habitual en el tango. Si bien el piano es un instrumento que está en el género prácticamente desde su nacimiento, y que hay y ha habido enormes pianistas a lo largo de la historia de esta música, son proporcionalmente escasas las grabaciones de piano solo. Con formación en el jazz y la música clásica, Estigarribia recorre muchos clásicos, desde los muy antiguos "La cumparsita" y "Flores negras" hasta los más cercanos en el tiempo "Lo que vendrá y "Danzarín". Entrega un par de temas suyos: "Bailar contigo" y "Chapado a la antigua", de buena pluma. Y en dos tracks, hay interpretaciones en dúo de pianos con sobrebrabación de él mismo.

En todos los casos, eligió un estilo elegante, que puede imaginarse para la sala de concierto clásico, de smoking y moño como se lo ve en la cajita del álbum. Pero lo interesante es que esa delicadeza camarística no le ha hecho perder hondura tanguera ni la mínima dosis de "mugre" necesaria como para que esta música popular tenga sentido.

Ricardo Salton

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