- ámbito
- Edición Impresa
¿Sindicalismo porteño en la ruta de la efedrina?
En el juzgado se calcula que la banda integrada por Jorge Montiveros (radiólogo), y los enfermeros Lucio Herrera, Juan Carlos Ilsarrualde y Hugo Monzón, habría robado y vendido ilegalmente más de 3.500 fármacos. Especialmente medicamentos oncológicos, muy buscados en el mercado negro por su precio, y a partir de los cuales se habrían desarrollado diferentes estrategias de tráfico de «medicamentos peligrosos». La sustracción de botellas llenas de las habitaciones de pacientes que mueren de cáncer, el rellenado de éstas con otros líquidos para venderlas como originales y el copiado del número de serie que lleva cada medicamento son algunos ejemplos. Esta última práctica precisamente fue a partir de la que estalló el caso de la efedrina en su momento: la copia de números de serie de medicamentos originales.
Si bien desde el juzgado subrayan que el caso surgido a partir de una denuncia anónima a la fiscalía de Carlos Cearras está acotado a quienes fueron investigados a lo largo de un año, las dudas persisten. Sobre todo en un momento en que la ministra de Salud, Graciela Ocaña, insiste en hablar sobre «las mafias de los medicamentos». El hecho de que todos los acusados fueran agremiados de Sutecba, y que uno de los bolsos con material robado fuera encontrado en el locker de la sede del gremio de uno de los arrestados, enturbia más el caso. Sin embargo, tanto la Justicia como Sutecba se encargaron de limitar las posibles dimensiones de la causa a estos cuatro empleados en particular. El sindicato los expulsó y en el juzgado afirman que los hechos no están vinculados a una práctica del gremio, sino se inclinan por «un negocito particular». Los imputados están acusados de los delitos de presunta venta de medicamentos sin receta, presunta tenencia de material para falsificar documentos y presunta venta de medicamentos peligrosos, cargos por los que podrían enfrentar entre 3 y 10 años de cárcel.
También fueron arrestados una médica y un enfermero por la supuesta apropiación de una beba de 50 días, causa que la Justicia descubrió de manera lateral investigando a la banda de medicamentos robados. En este caso, desde el juzgado mostraron más preocupación acerca de la posible existencia de una red y comentaron que en las escuchas se habría hablado de «bebés» en plural y sobre la posibilidad de conseguir documentación falsa para niños traídos de Misiones.


Dejá tu comentario