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Sobre la prescindencia de Dios

El escándalo no es casual, «El gran diseño» es un libro serio y divertido, provocador y polémico. No es que Hawking y Mlodinow, destacados físicos, vayan a reiterar el «Dios ha muerto» de Friedrich Nietzsche, ni siquiera lanzan un irónico apotegma ateo del tipo «Dios no ha muerto, porque nunca existió», sino que simplemente sostienen que «Dios no es necesario para comprender científicamente el universo en todos sus múltiples sentidos». Si no dan por muerto a Dios, porque para comprender la realidad no se lo necesita, sí dan por muerta a la filosofía «porque no se ha mantenido al corriente de los desarrollos modernos de la ciencia, en particular de la física, que nos conducen a una nueva imagen del universo y nuestro lugar en él, muy diferente de la tradicional, e incluso de la imagen que nos habíamos formados hace tan sólo una o dos décadas atrás».
La referencia es clara. Hace 20 años en el libro «Historia del tiempo», que fue un extraordinario best seller, ellos habían llegado a los orígenes del universo para explicar que todo se había iniciado por un gran estallido de un pequeño núcleo de energía absolutamente concentrada, que es hoy la famosa teoría del Big Bang. No fue sólo que muchos vieran a Dios como el causante del Big Bang, ellos mismos habían escrito que «si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo de la razón humana porque conoceríamos la mente de Dios». Ahora sostienen que lo típico es buscar una explicación única porque los humanos tenemos la tendencia a un «realismo dependiente del modelo» basado en «la idea de que nuestro cerebro interpreta los datos de los órganos sensoriales elaborando un modelo del mundo». Pero, desde hace años los avances de la ciencia plantean otras perspectivas que las que podían ser obtenidas por la mera observación y «que muchas veces chocan con nuestras experiencias cotidianas».
Es a partir de esos descubrimientos que Hawking y Mlodinow van a replantearse preguntas que eran la esencia de la metafísica: ¿por qué hay algo en lugar de nada? ¿Por qué existimos? ¿Por qué este conjunto particular de leyes y no otro? Y van a buscar responder esa preguntas «puramente dentro del reino de la ciencia, y sin necesidad de invocar ninguna divinidad». Y así explican que «como la gravedad da forma al espacio y al tiempo, permite que el espacio-tiempo sea localmente estable pero globalmente inestable. A escala del conjunto del universo, la energía positiva de la materia puede ser contrarrestada exactamente por la energía gravitatoria negativa, por lo cual no hay restricción a la creación de universos enteros. Como hay una ley como la de la gravedad, el universo puede ser y será creado de la nada. La creación espontánea es la razón por la cual existe el universo. No hace falta invocar a Dios para encender las ecuaciones y poner el universo en marcha. Por eso hay algo en lugar de nada, por eso existimos».
Los científicos ligados al pensamiento religioso, prefieren dejar de lado al genio de Hawking, y sostienen que el libro «es un Gran Diseño de marketing planeado por Mlodinow, que además de físico, es el guionista de Star Trek: The Next Generatión y sabe cómo lograr audiencia». De la vereda de enfrente, otros como el darwiniano Richard Dawkins, comentan que «este libro explica lo que siempre habíamos esperado, porque no se necesitan placebos metafísicos para comprender las claves de nuestro extraordinario universo».
M.S.


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