- ámbito
- Edición Impresa
Sodexo, aún dolida por los tickets
A dos años de haber quedado al borde del abismo Gustavo Pistone, CEO de Sodexo, sigue dolido por la Ley 26.341 que prohibió a las empresas seguir pagando a sus empleados una parte de su sueldo con vales alimentarios. La entonces «Sodexho» (luego se le quitó la «H» al nombre) dueña de Luncheon Tickets y Ticket Total quedó al borde de la desaparición: además de haber terminado con un negocio de $ 4.400 millones anuales y alcanzaba a unos 500.000 trabajadores, la norma se sancionó en medio de un escándalo de supuestos intentos de cohecho por parte de altos directivos de la Cámara de Empresas de Servicios de Vales Alimentarios sobre el diputado kirchnerista Héctor Recalde.
Con Pistone coincide Satya Christophe Menard, CEO de la compañía para América central y América del Sur: «Es muy difícil entender cómo hacer negocios en la Argentina. No hay claridad y por eso es muy complicado decidir inversiones a largo plazo; este país ha ahuyentado a los inversores. Las leyes se modifican sin un análisis previo sobre sus efectos y el resultado es evidente: la Argentina está muy atrasada en comparación a sus vecinos como Chile y Brasil. Todo esto pesa mucho a la hora de decidir nuestras inversiones en el país».
Sodexo -presente en 70 países- debió buscar otros negocios, lo que le significó empezar casi de cero: el 85% de sus ingresos en el país provenía de los extintos tickets canasta.
En la carpa vip montada en San Juan para seguir uno de las últimos tramos del rally Dakar, del que Sodexo es uno de los main sponsors, Pistone contó cómo fue cambiar de dirección de un día para el otro. «No estábamos preparados para afrontar semejante crisis. Pero no creo que el fundamento de semejante medida haya sido válido: después de tres años vemos que los resultados han sido negativos. Regresaron el yogur y el sándwich a los escritorios, y más de 450 restoranes que vivían de los almuerzos de los trabajadores se vieron obligados a cerrar. Nuestros vales cubrían una buena comida, pero al erradicarlos se les dio $ 13 a los empleados, un monto que casi ninguna empresa actualizó y hoy no alcanza para nada; un almuerzo no baja de los $ 30».
En 2008 la empresa cerró con pérdidas pero el año pasado, con los nuevos negocios, lograron un crecimiento del 20% en el volumen de ventas aunque Pistone admite que 2009 fue malo en términos de ganancias si se lo compara con los volúmenes que la firma alcanzó en 2007. Además, se vio obligado a despedir a cerca de 300 empleados. La reestructuración de la empresa implicó la búsqueda de un nuevo negocio. «Nos enfocamos en la administración de planes de asistencia social que manejan los gobiernos provinciales algo que en la Argentina no habíamos explotado pero que en Europa Sodexo hace desde hace muchos años. Hoy trabajamos con 700.000 beneficiarios de 30 planes en Buenos Aires, Córdoba y Chaco. Emitimos vales para comprar alimentos y materiales para la construcción», dice Pistone.
Las quejas de Pistone alcanzan también a la manipulación en el índice de Precios al Consumidor: «La inflación es uno de los principales enemigos. A la hora de negociar con nuestros clientes nos manejamos con índices privados por no poder confiar en los del INDEC. Eso desgasta la relación con los clientes y dificulta todo tipo de planificación».
* Enviada Especial a San Juan


Dejá tu comentario