9 de mayo 2011 - 00:00

Solá en revisión: PRO, UCR o Binner

Jura que sólo escucha. Que aparece mencionado en planes ajenos sin que, antes, hayan conversado con él. Y por eso, cuentan a su lado, el menú político de Felipe Solá tiene una variedad que, entre sí, repite un único factor en común: todas son opciones anti-K.

En los últimos días, el exgobernador fue invocado como candidato a presidente con Gabriela Michetti de vice, como segundo de Ricardo Alfonsín y hasta como «pata peronista», en el léxico de Margarita Stolbizer, en un hipotético armado «progre» encabezado por Hermes Binner.

Por lo pronto, Solá buscará esta semana reposicionar su figura de candidato autónomo: hará, desde las paredes, una especie de relanzamiento con cartelería con la consigna «Vamos, mejor Felipe» y el sello Solá 2011. Se concentrará en el área metropolitana y en puntos del interior bonaerense.

Su mención en varios armados, por ahora teóricos, le permitió recuperar alguna presencia luego de correrse de la interna del Peronismo Federal que terminó en escándalo antes de la votación en el norte del país. Solá se había bajado anticipadamente de esa aventura.

Cuando desbarrancó esa votación escalonada y Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá destrozaron su sociedad -que tuvo, por entre otros, el objetivo de diezmar a Solá y a Mario Das Neves-, el jefe del bloque Peronismo Federal detectó que se le abría otra chance.

En paralelo, desde el felipismo se esfuerzan por aclarar que esa centralidad territorial nada tiene que ver con aquella alternativa, impulsada desde el propio espacio, de que el diputado se anote para pelear la gobernación con Daniel Scioli. Aseguran que no.

Por ahora, Solá quiere volver a instalarse con algún protagonismo propio, más allá de las alternativas que lo incluyen. El macrismo que lo quiere cita en fórmula con Michetti aunque sectores de la UCR lo quieren a su lado como dos de Ricardo Alfonsín.

Está todo supeditado a variables exógenas al exgobernador quien, el algún rincón inaccesible de sus preferencias, añore el acuerdo Unión-PR0 de 2009. Sabe, de todos modos, que esa posibilidad aparece complicada por la decisión de Francisco de Narváez de pactar con la UCR.

Es probable que repetir aquel acuerdo, pero sin De Narváez en la grilla -mejor dicho: parado enfrente-, puede ser una jugada sólo voluntariosa. De hecho, el jefe de Unión Celeste y Blanca, llevó la semana pasada a su charla con Macri la propuesta para acordar en bloque con la UCR.

En el macrismo y en el felipismo no terminan de entender, en toda su dimensión, el porqué de lo que definen como una «obstinación» de De Narváez para acordar con el radicalismo. Creen, ambos, que esa unidad generará fugas en ambos actores.

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