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“Sólo falta envolver heroína con el ‘Manifiesto Comunista’”
• Lo dice el diario personal del asesinado jefe de las FARC Raúl Reyes
Una foto muestra a Raúl Reyes, segundo en la línea jerárquica de las FARC, escribiendo en su notebook, en plena selva.
En esta oportunidad, no fue el Gobierno colombiano de Álvaro Uribe el que dejó trascender las confesiones de Reyes, sino el del ecuatoriano de izquierda Rafael Correa. El ministro de Defensa ecuatoriano, Javier Ponce, consideró «probablemente verídica» la autenticidad de los textos, aunque requirió aguardar los peritajes grafológicos.
Según el manuscrito, Luis Édgar Devia, verdadero nombre de Reyes, menciona las reflexiones que hace con un «amigo», a quien reconoce con franqueza que hay comandantes guerrilleros que ven «la guerra como negocio y que sólo falta que utilicen la silueta del 'Che' para empaquetar la coca, y que manden a imprimir en plástico el 'Manifiesto Comunista' de 1848 para empacar la heroína».
«Desde hace algunos años tu organización ya no sirve a la revolución», cuenta y agrega que «con sus secuestros y narcotráfico justifican el genocidio de Uribe».
«Muchos de nuestros comandantes no son otra cosa que empresarios narcos, que han comprado el uniforme y el grado», acusa.
Reyes, según el texto, asegura que «cada día pienso que si pretendemos sobrevivir y crecer como organización, nosotros, las FARC, necesitamos cambios profundos, incluso en lo que es nuestro núcleo doctrinario. O nos transformamos o, como la guerrilla más antigua del mundo, pronto sufriremos golpes tan fuertes que nos terminen de destruir», afirma.
En el texto, el ex número dos de las FARC explica que «cualquier proyecto futuro de regenerar la guerrilla exige terminar con toda relación con el narcotráfico» del que sospecha que muchos comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se lucraban.
«Hace algunos meses comencé a exigir a todos los niveles de la organización un informe sobre nuestras finanzas, todo lo que se ha reunido en dinero, pesos, dólares, euros, lo que está encaletado (escondido) en la selva, en las ciudades, las inversiones, los depósitos en bancos, todo hasta el último centavo», cuenta Reyes.
El texto continúa explicando que «esto enfureció a muchos de los comandantes que ven los recursos de la organización como su fortuna personal, su botín».
Antes de que Reyes cayera en el bombardeo se hablaba de un posible intercambio de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) presos en Colombia por medio centenar de rehenes en manos de la guerrilla, entre ellos militares, policías, además de políticos, muchos de los cuales fueron liberados o rescatados el año pasado.
Para el jefe guerrillero, de acuerdo con este manuscrito, había «claramente dos líneas de acción: (una) la liberación de prisioneros», porque «esto produce un cambio de imagen política y nos quita un peso muy grande» y dos: «salir de la dependencia del negocio de la droga».
«Sé que estamos infiltrados a todos los niveles», reconoce.
«Yo necesito que la liberación de todos los prisioneros concluya con éxito. Yo, el segundo hombre de las FARC, soy el más interesado», afirma en una parte del texto sin fechar.
El 15 de febrero de 2008 escribe que «el Gobierno de Correa nos ha traicionado» y menciona al ex ministro Gustavo Larrea y al ex subsecretario José Ignacio Chauvin, como que «sólo les interesa negociar con la merca» (droga).
Por último, el 23 de febrero, según este supuesto diario, Reyes escribe: «Estoy cercado, lo siento con toda mi experiencia militar. El fin está cerca», y se acusa de haber caído «en la trampa de Correa».
Acaso Correa, como critica cuando lo hace Uribe, también esté brindando información por «goteo» que lo termina beneficiando y rompe con la sospecha emitida de Bogotá sobre su connivencia con las FARC.
Agencias ANSA y EFE


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