4 de julio 2012 - 00:00

Sólo se repone el 37% de nutrientes

Unas 4.000 toneladas de nutrientes se pierden cada 40 mil toneladas exportadas de grano de soja, que no son repuestos y constituyen el «costo oculto» de la agricultura, según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Casilda -Santa Fe-.

«Cada 40 mil toneladas de grano de soja se exportan hasta 8.700 de fertilizantes, de las que sólo se repone el 37%», indicó el jefe de esa unidad del INTA, Fernando Martínez.

«En un barco cargado con 40.000 toneladas de soja se exportan 3.576 toneladas de nutrientes», agregó la especialista Graciela Cordone, también del INTA Casilda.

Si la carga es de trigo, los nutrientes se cuentan por 1.176 toneladas y, en el caso del maíz, 966, aclaró el organismo en un comunicado.

Los especialistas coinciden en que las 3.576 toneladas de nutrientes extraídos -nitrógeno, fósforo, azufre, potasio y magnesio- se equiparan a 8.735 toneladas de fertilizantes -urea, superfosfato simple, cloruro de potasio y sulfato de magnesio-.

Una tonelada de fertilizante tiene un costo promedio de unos u$s 450, lo que generaría una descapitalización de, al menos, u$s 3 millones por barco, señaló el INTA.

Según la técnica, «hay que generar conciencia y cuantificar el valor económico de los recursos naturales a partir del cuidado de la materia orgánica del suelo, que es un componente y a la vez un indicador de su calidad».

Y Martínez agregó: «Tenemos un suelo tan fértil que no se toma conciencia de la importancia de mantener la fertilidad mediante el agregado de nutrientes que comienzan a faltar; mientras el negocio sea rentable, no se dimensionará que todo se termina y el suelo, que es el gran soporte de la agroindustria, también se terminará».

Por esto llaman «costo oculto» a las pérdidas de producción, industrialización y de derechos de exportación ocasionadas por la disminución de materia orgánica y nutrientes en el suelo.

Para Roberto Casas, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, las claves para aumentar la producción y prevenir el deterioro del suelo «consisten en controlar los procesos erosivos, reponer los nutrientes extraídos y mantener un elevado flujo de carbono a través de rotaciones».

En este marco, recordó Casas, el 7 de este mes se conmemora el Día de la Conservación del Suelo, propuesto por el INTA como homenaje a Hugh Bennett, pionero en la lucha contra la erosión de los suelos en distintas regiones del mundo y creador del Servicio de Conservación de Suelos de los Estados Unidos.

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