La encuesta sobre los veintiocho miembros de la UE, a menudo retratada como una de las regiones más limpias del mundo, arroja una luz poco halagüeña: tres de cada cuatro ciudadanos europeos tienen la idea de que la corrupción se generalizó en el Viejo Continente.
El sondeo, el primero de este tipo, fue difundido por la CE -órgano ejecutivo del bloque- meses después de realizado con el objetivo de presionar a los gobiernos a mejorar sus políticas anticorrupción.
El Eurobarómetro demostró que Grecia e Italia son los países en que sus ciudadanos tienen esa percepción en niveles más elevados, con el 99% y el 97%, respectivamente, mientras que en España, Lituania y República Checa esa cifra alcanza el 95%. Los países nórdicos son los únicos donde sus ciudadanos creen que la corrupción es rara: Dinamarca (75%), Finlandia (64%) y Suecia (54%).
"La corrupción debilita la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y en el imperio de la ley, daña a la economía europea y priva a los Estados de muchos ingresos procedentes de los impuestos", dijo la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, al presentar el estudio. Asimismo subrayó que "la crisis económica muestra que es necesario reaccionar. "Es el dinero del contribuyente el que está en juego, y también se pierde credibilidad", añadió.
De acuerdo con el sondeo, más de la mitad de los europeos (56%) piensa que la corrupción creció desde 2011. El caso más paradigmático es el de España, donde esa cifra asciende al 77%, coincidentemente con la difusión de escándalos de irregularidades en el gobernante Partido Popular (PP) y en la realeza (ver nota aparte).
La CE destacó que hay corrupción en todos los países, incluso en los que los niveles son más bajos, pero aclaró que "no propone ninguna sanción ni ninguna nueva regulación" al respecto.
El informe, elaborado en base a los datos procedentes de los mecanismos que vigilan la corrupción en la UE, así como con la información proporcionada por los autoridades públicas, la sociedad civil, expertos independientes e investigación académica entre los veintiocho, también registró una opinión desfavorable a la relación entre los gobiernos y las empresas. El 81% de los europeos cree que una vinculación demasiado estrecha entre empresas y política en su país condujo a prácticas de corrupción y el 69% piensa que el favoritismo y la corrupción dificulta la competitividad. Según el Eurobarómetro, para el 67% la corrupción es parte de la cultura empresarial de su país.
Cabe recordar que, en los últimos años, grandes firmas de Alemania y Francia fueron acusadas de pagar sobornos en varios países de América Latina y en otras regiones.
Esos porcentajes contrastan con los obtenidos a partir de la consulta que, para el sondeo, se realizó a compañías que operan en el bloque europeo, las cuales se presentaron como víctimas de las prácticas desleales.
Para casi la mitad de las empresas la corrupción es generalizada y los peores casos son los de Grecia, España e Italia. Las constructoras, que a menudo pujan por contratos gubernamentales, y las firmas de telecomunicaciones son las más afectadas, 79% y 62% respectivamente.
Al respecto, Malmström apuntó que se sabe que "hay muchas empresas que consiguen contratos por prácticas corruptas, pero es difícil medirlo". "Hay también muchos empresarios que dicen que la corrupción les impide presentar sus ofertas de cara a obtener contratos públicos", señaló.
"El problema de Europa no es tanto con los pequeños sobornos, sino a nivel general", dijo por su parte Carl Dolan, de Transparencia Internacional, en Bruselas. "Es con los lazos entre la clase política y la industria", indicó.
La corrupción cuesta cada año casi 120.000 millones de euros a la economía de la Unión Europea, según el Eurobarómetro que lamenta que la mayoría de los Estados miembros no dispongan de estadísticas globales sobre esos delitos.
El informe subrayó igualmente que la integridad de la vida política es otro de los grandes problemas: por ejemplo, no es habitual que los partidos políticos o los representantes se doten de un código de conducta en materia de corrupción, y subsisten importantes carencias en materia de financiamiento de partidos políticos.
Los altos porcentajes de percepción de la corrupción en la UE contrastaron, no obstante, con la experiencia personal de los encuestados ya que sólo uno de cada 12 europeos (8%) admitió haber participado o presenciado un caso de corrupción en el último año, y sólo un 12% denunció lo ocurrido.
| Agencias EFE, DPA, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |



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